De banquero a defensor de los animales

Publicado en Publicoscopia.com

Philip Wollen
Philip Wollen

La historia de Philip Wollen es mucho más grande que la de un millonario que hace donaciones. Se trata de un cambio, de una transformación personal. Wollen, australiano, vice-presidente de Citibank y uno de los banqueros más influyentes, hizo la conexión. No solo conectó con humanos – por quienes ambién destinaba grandes cantidades a organizaciones que protegían la infancia-, si no por todos y cada uno de los animales y seres vivos con los que compartimos planeta. El medio ambiente, pero sobre todo los derechos animales son su objetivo. Y sí, se hizo vegano.

Para explicar esta conexión que XX hizo –y que cada vez más personas en el mundo hacen- nada mejor que sus palabras. Un discurso que ha dado la vuelta al mundo pidiendo que los animales salgan del menú:

“Noche en los acantilados. El rey Lear le pregunta al ciego conde de Gloucester: ‘¿Cómo ve usted el mundo?’. Y el ciego Gloucester le responde: ‘Yo lo veo sintiéndolo’.

¿No deberíamos todos verlo así? Los animales deben estar fuera del menú. Esta noche miles de animales están gritando desesperados y aterrorizados en mataderos, en cajas y en jaulas. Auténticos gulags.

Oí los gritos de mi padre cuando agonizaba mientras su cuerpo era devastado por el cáncer que terminó matándolo. Y me di cuenta de que había oído esos gritos antes. En los mataderos, con sus ojos apuñalados y sus tendones cortados, en los barcos de ganado que iban hacia Oriente Medio. Y en la moribunda ballena que llamaba a su cría cuando el arpón de un barco japonés estallaba en su cerebro. Sus gritos eran los gritos de mi padre. Sigue leyendo “De banquero a defensor de los animales”

Orentino y la soledad

Artículo de Christian Sellés

Suenan las campanas… Tocan a muerto, como tantas otras veces en la aldea pero hoy se escuchan más cercanas. Antes de las campanas sonó el móvil, “Orentino acaba de morir”, ya no podré mirar con él e intentar explicarle cómo funciona la cámara de vídeo que acababa de comprar…

No sé si será el primer recuerdo que tengo de él, pero sí el que quiero mantener de partida: su música los domingos por la mañana. Coplas, pasodobles, jotas, Manolo Escobar, El Fary, Diana Navarro… Alta, muy alta, poniendo banda sonora a la aldea y compitiendo con el repicar de la misa de la iglesia. A algunos les hacía gracia, a otros les molestaba y a mí, viviendo a su lado, me alegraba por poco que hubiera dormido porque a él le daba vida, y la vida a alguien no se le niega nunca.

IMG_20150721_183743Orentino tenía 89 años, era un secreto que tenía cuando le preguntaban la edad que tuvo que confesarme al venir a mi casa un día para que le revisara la factura del teléfono. Para cambiar su contrato, haciéndome pasar por su sobrino, necesité su DNI y ahí estaba como fecha de nacimiento el 25 de diciembre de 1925, ” aínda que nacín antes, o meu pai tardou uns días en rexistrarme “. Nunca le guardé el secreto y siempre presumí de lo bien que estaba a sus años.

Vivíamos pegados, su casa se encuentra en un espacio extraño entre dos fincas, queda encajonada y no tiene terreno, algo cuanto menos peculiar en una aldea gallega. Nos acostumbramos a saludarnos por cortesía, como buenos vecinos en el ascensor, con la mano, con un leve movimiento de cabeza, con un “ata logo”. Siempre con su bigote perfectamente definido, recortado y peinado, el que le confesé un día que me daba envidia cuando me dejé barba porque a mí no se me daba tan bien y él sonreía orgulloso. “Ti es o de Madrid?”, porque aquí soy el madrileño, por mucho tiempo que pase o lleve… Y ahí empezó todo.

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