Esta no es “otra” historia de integración

Publicado en El Salto

“Nadie te dice que cuando cumples 18 años, el mismo día, te dejan en la calle”. No se trata de una exageración, es literalmente lo que le ocurrió a Massar Sarr. Él llegó a España en un cayuco desde Senegal. Lo logró al tercer intento, cuando por fin llegó a la costa canaria desde Mauritania. De ahí, a la península. “Me separaron del resto porque era menor y me llevaron a hacerme pruebas”, explica Gorgui Ndiaye recordando de forma paralela su historia, muy similar.

Ibrahima Cisse, a diferencia de sus compañeros senegaleses, tuvo suerte en el viaje y ‘solo’ tardó seis días en cruzar la distancia que separa Canarias del continente africano. Para él, lo peor vino después, cuando les dejaron retenidos ‘en la cárcel’, como ellos dicen. “Intentaba tranquilizar a la gente porque allí todo el mundo lloraba”, comenta, ahora, entre bromas. Unas risas que apenas esconden lo que les cuesta todavía hablar del viaje en patera. Y eso que ya han pasado 12 años. Sigue leyendo “Esta no es “otra” historia de integración”

¿Quién es más vulnerable a la crisis?

La mayoría de nosotros seguiría esta serie de pasos en la situacion actual. Te quedas sin empleo y empiezas a cobrar el paro. Según pasan los meses, empiezas a buscar trabajo de lo que sea. Si se te acaba la prestación por desempleo, solicitas las ayudas que sean posibles para subsistir. Y si se te acaban las ayudas, antes de quedarte en la calle recurres a algún familiar. Ya ni hablamos de qué pasa cuando hay préstamos de por medio, hipotecas o cargas familiares. Una situación del nada deseable, por la que ya han pasado desgraciadamente miles de españoles.

Pero este post tiene el objetivo de visibilizar una población que lo está pasando todavía peor. Un inmigrante en España puede seguir estos pasos. Se queda sin trabajo y pide el paro. Si tiene la residencia en orden, lo cobra. En cuanto tenga que renovar los papeles, al no tener trabajo, pierde su condición de legal. Adiós a la prestación por desempleo, a la ayuda de los 400 euros, etc. Y lo de poder ir a casa de un familiar suele ser imposible, ya que o están a miles de kilómetros o contaban con las divisas que enviaba la persona emigrada para sobrevivir.

Esto deriva en pasar de una situación regular a ser un ‘sin papeles’. El depender de las ONG, que cada vez cuentan con menos aportaciones y presupuestos más recortados. Sobre todo esto y más, realicé un reportaje para Praza Pública que podeis consultar aquí, dónde senegaleses que viven en Galicia y asociaciones que les ayudan dan su punto de vista.