Manu Brabo: “Con esta exposición busco que la gente salga jodida”

Publicado en El Asombrario

¿Qué busca un reportero de guerra? ¿Fama, reconocimiento, aventura, justicia? ¿Un poco de todo? “Yo con esta exposición busco que la gente salga jodida”. Comenta Manu Brabo (Zaragoza, 1981) con una sonrisa un poco cansada. Nos atiende después de un día entero de promoción justo antes de inaugurar la primera retrospectiva de su trabajo como fotógrafo de guerra titulada Un día cualquiera. Retrospectiva parece una palabra que queda un poco grande para una persona que no llega a los 40 años. “Realmente se trata de mostrar el trabajo de los últimos siete años en Oriente Próximo”, matiza rodeado de los rostros que sus fotografías han inmortalizado para siempre sin saber qué les deparó el futuro. Pese al peso de todas las muertes, violencia y desesperación que ha registrado su lente y su retina, Brabo parece pertenecer más a ese mundo que saltan de sus imágenes que al que nos encontramos ahora, rodeados de camareros e invitados a la inauguración. Es fácil creerle cuando dice que le resulta “más fácil” colarse “en el checkpoint del Estado islámico que hacer esto”.

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La crisis del periodismo: ¿solo una cuestión económica?

Publicado en Publicoscopia

Esta semana tuve la oportunidad de asistir a un encuentro con dos de los periodistas de referencia a nivel global: el fotoperiodista aragonés Gervasio Sánchez y el director de la televisión pública de Bogotá, Hollman Morris. El debate, enmarcado por los DDHH por la fundación FIBGAR, se centró en cómo los profesionales de la comunicación pueden hacer frente a las presiones y las amenazas para seguir haciendo su trabajo de una manera ética y comprometida. Situándome en contextos tan difíciles como los años salvajes del conflicto en Colombia o guerras como la de Irak, se me formuló una pregunta clave: ¿Qué pasa con los compañeros que no lo tienen tan difícil?

Protestas de los trabajadores de Xornal de Galicia antes su cierre
Protestas de los trabajadores de Xornal de Galicia antes su cierre

Entonces es cuando viene a la mente la crisis económica, la precariedad laboral, la falta de especialización, de contextualización, etc. El copia-pega se impone por falta de tiempo, ya que antes cada periodista tenía que elaborar una información diaria y ahora con cinco. El ratio de profesionales por página o pieza de telediario no para de menguar, igual que los salarios. Una profesión dónde después de ser becario con carrera, master e idiomas igual-solo igual- puedes aspirar a cobrar como un dependiente o cajero de supermercado. Y de los freelance ni hablamos.

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A la madre de Manu Brabo

Pequeño post, pequeña mención, gran emoción. No sólo porque alguien se haya empeñado contra todo a seguir adelante con su profesión, se haya jugado sus ahorros, su carrera y hasta su vida. No sólo por haber recibido el premio, me atrevo a decir, más importante para un fotorreportero en el mundo, el Pulitzer. No sólo por haber vuelto al infierno de la guerra después de pensar que su vida se acababa en una.

Victoria Brabo recibe a su hijo Manu después de ser liberadoEste es un homenaje a Victoria Brabo y a todas las madres que como ella apoyan los sueños de sus hijos e hijas. En su caso fueron mil euros que le prestó a Manu Brabo cuando ningún medio quería arriesgarse a enviar un fotógrafo a Libia. Y sobretodo apoyo. Un apoyo que le permitió volver a otra guerra, la de Siria. Junto con Rodrigo Abd, Narciso Contreras, Khalil Hamra y Muhammed Muheisen ahora ha sido reconocido su trabajo y su esfuerzo por dar voz a los que no la tienen.

Puedes ver su trabajo en http://manubrabo.com/

La pobreza en los medios, responsabilidad y compromiso

El pasado viernes 14 estuve en las jornadas organizadas por EAPN en Madrid sobre la responsabilidad y compromiso ético de los periodistas entre la pobreza. Una oportunidad magnífica para ver a la siempre demoledora Rosa María Calaf, a periodistas tan interesantes como Alberto Senante, Susana Hidalgo o Nicolás Castellano. Una oportunidad increíble para desvirtualizar a amigos blogueros y tuiteros como Xosé Cuns, Lidia Ucher o María Sande y para ver la estupenda labor que personas como Jonás Candalija y Marcello Ronchi hacen en la EAPN.

Jornada #mediosocialPero basta de créditos y al lío. Lo importante es de que se habló: periodistas y ONG analizaron la responsabilidad de los medios en sensibilidad sobre la desigualdad y provocar el cambio social. Y aquí apareció una parte importante del debate: ¿Pueden sentir los espectadores que con conmocionarse ante las injusticias basta? ¿Se olvidan así de su responsabilidad en las causas y en la solución? Esto pasa por la estética del espectáculos que muchas veces reflejan los corresponsales, el lenguaje visual, los eufemismos, las fuentes, la falta de contexto… Decenas de cosas que podemos ver sin buscar mucho en cualquier información sobre la pobreza.

Unos medios que diferencian entre pobres de aquí y de allí, argumento que acaba sirviendo de excusa para la inacción. Recordemos uno de los fundamentos del periodismo: el bien común. El actual: hacer caja. Calaf proponía el control de la calidad de la información. Que al igual que controlamos que los zapatos cumplan ciertas reglas o el aceite no sea de colza, los diarios y telediarios deberían pasar un mínimo. ¿Y si buscamos aquello que no quieren que veamos? ¿Qué tal visitar una página que te enseña el top 25 de las historias censuradas? Aquí está.

Y las ONG pueden ayudar y mucho en hacer visible esta realidad, ¿Cómo? Muchas se quejaron en las jornadas de acabar siendo meras ‘facilitadoras de testimonios’. Es decir, sólo se ponen en contacto con ellas los medios cuando quieren ‘el retrato’ de la noticia. Pero son mucho más y para eso deberían salir de la isla en la que viven, colaborar entre ellas y perder el miedo a los periodistas. ¡No somos enemigos! Pero para ello también tienen que dejar de competir, de sacar el logo antes que las ideas y de dejar de reclamar solo una parcela para ellas. Se aceptan comentarios de cómo conseguirlo, adelante.

Para conocer más detalles sobre #socialmedia he hecho una crónica para Agareso.

Otras elecciones sin contar

Mañana son las elecciones al Parlamento gallego y al vasco. Las segundas elecciones que pasan sin que pueda contarlas desde un medio de comunicación, ejerciendo mi profesión, trabajando en lo que estoy formada. Justo el jueves, 18 de octubre, hizo un año de mi despido en Xornal de Galicia y aunque este blog no pretende ni un poco ser un diario, tenía que comentarlo. Un año de muchos proyectos, muchas colaboraciones, muchas pruebas y ampliación de horizontes. Pero después de la elecciones generales de noviembre de 2011, llega el 21-O y miro con envidia los pocos amigos que todavía conservan su trabajo  y tendrán que quedarse hasta tarde el domingo para contar los resultados.

Y después llegarán las elecciones catalanas, y más compañeros tendrán la misma sensación que yo. Añorarán quejarse de las largas horas de espera, de los cambios de gráficos de última hora, de que todos los candidatos celebren algo. Porque cada votación, hay menos periodistas en los medios. Y menos medios, y menos delegaciones, y menos pluralidad. Según el Servicio de Empleo Público, en agosto eramos más de 10.000 los periodistas en el paro. A los que hay que sumar los casi 200 que están siendo despedidos en Unidad Editorial, el tercio de la plantilla de El País -entre ellos Enric González con una despedida digna de aplauso- y todos los colaboradores que sin derechos se quedan sin sustento en la calle.

Un panorama que no mejora, ya que cada vez somos más los que buscamos medios en los que trabajar, cada vez hay menos medios en los que trabajar y cada vez quedan menos voces que digan cosas diferentes. Curioso que los cuadernillos autonómicos de El País desaparezcan justo antes de tres convocatorias a las urnas, ¿no?

Y cuando pienso en esta nueva etapa como parada de larga duración -aunque me siento igual de desanimada que hace meses-, veo que el 30% de esos periodistas en paro también lo son. Que muchos sólo tienen dos opciones:hacerse freelance -con las siguientes dificultades que tiene al haber medios medios y menos encargos- o emigrar, como otras tantas profesiones. Pero también hay otra realidad, la que no se cuenta, pero desgraciadamente está ahí. La de la gente desesperada, que no ve ni alternativa ni salida posible. Esa que cuenta Carme Chaparro en su blog y que desgraciadamente ni los medios ni nuestros compañeros se harán eco.

Futuro negro. Muy negro.