¿Es bueno que exista el voluntariado?

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La diferencia entre ser solidario a nivel ‘domestico’ y ser voluntario consiste básicamente en estar organizado y formar parte de una asociación. Se trata de organizar la actividad, ser más eficaces y ampliar nuestra capacidad de acción. El pasado viernes se celebraba el Día Internacional del Voluntariado y escuchaba decir a la directora de la Plataforma del Voluntariado en España, Mara Amate, que la única consecuencia “buena” de la crisis era el aumento de personas dispuestas a ayudar. Se refería al último estudio que aseguraba que el porcentaje de voluntarias y voluntarios en España había aumentado hasta el 10% de la población total. Uno de cada diez españoles y españolas, 700.000 personas, más aún si sumamos a los que realizan aportaciones económicas a las ONGs. Pero ¿realmente es algo positivo el voluntariado?

oxfam-we-can-change-the-worldSegún algunas Administraciones, podríamos dividir los tipos de voluntariado en social, cultural, medioambiental, de protección civil o digital. Entonces si analizamos el más común, el social, nos encontramos con que muchas acciones que realiza la población civil de forma desinteresada podría tratarse de un trabajo remunerado, por un lado, y por otro, se trataría de una necesidad básica defendida por la Constitución Española. Esa que estuvo de aniversario el sábado y que por tanto le indica al Estado lo que debe hacer. Si los españoles tienen derecho a la Educación, ¿por qué tiene que hacerse cargo una institución privada de llegar a donde el Estado no llega?

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De la limosna a la cooperación y vuelta a empezar

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Los logros de este gobierno son increíbles. Gracias a los movimientos ciudadanos de los años 70-80 para adelante en España, se consiguió que el Estado reconociera en parte sus privilegios sobre otros países del Sur destinando parte de su PIB a la Cooperación al Desarrollo. Todos los Ejecutivos desde la Transición hasta aquí fueron aumentando o disminuyendo el presupuesto para este fin, encargándose de que nunca lográramos pasar de la Cooperación a la Justicia Social que representa el 0’7%. Pero el Gobierno de Rajoy no se ha conformado con esto: insiste en convertir la ayuda a países empobrecidos por nuestro crecimiento insostenible en limosna.

Programa de Cooperación al desarrollo de Agareso
Programa de Cooperación al desarrollo de Agareso

Anuncia el Ministerio de Exteriores su compromiso con los países más desfavorecidos en los presupuestos de este año: aumentarán un 5% la partida en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) estará dotada con 254,14 millones de euros, 26 millones más que el año pasado. Ese dinero tendrán que repartirlo entre 21 países considerados ‘prioritarios’ por el Ejecutivo. No entraremos a valorar qué intereses han llevado a marcar a esos 21 países como tal, pero sí les pido que hagan números. Mientras la AECID -una agencia pública 100%- recibe 254 millones, el Fondo para la Promoción del Desarrollo (Fonprode) –una suerte de microcréditos mayormente reembolsable y gestionada por empresas privadas- recibirá el próximo año 375 millones.

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Cooperación: crisis, no sólo de recursos

Hoy se celebra el día del cooperante en España. Un día -como bien dice la Coordinadora de ONG– con mucho que denunciar y poco que celebrar, ya que en sólo dos años los fondos públicos para cooperación se han reducido en un 60%. Un porcentaje que ninguna otra partida presupuestaria del Estado ha sufrido ni de cerca. Se trata, sin duda, de un ataque que poco tiene que ver con la crisis económica.

Escuela salvadoreña con cooperación española

Se trata de una declaración de intenciones. Muchos dirán y estarán en lo cierto de que los recortes en sanidad y educación tienen también más de componente ideológico que de eficiencia presupuestaria. Pero la gran diferencia que existe es que las personas beneficiarias de este trabajo, el de cooperante, no se puede hacer oir en nuestras calles. No puede paralizar el Estado reclamando sus derechos y nosotros debemos hacerlos por ellos.

Porque las excusas del PP para retirar cooperantes de ciertas zonas extratégicas, para cancelar proyectos con los que ya se había comprometido el Gobierno, son sólo eso excusas. Como bien dice José María Vera Villacián en un artículo publicado ayer en El País, “cualquier cosa menos enfrentar a los pobres de aquí’ con los de ‘allá’. Sigo parafraseando a Vera, “Esto es injusto e inmoral”.

Sólo me queda añadir algunos datos: actualmente peligra el trabajo de mil españoles cooperantes en 120 países, el de otras 3.000 personas que sin ellas no sería posible cumplir los objetivos, el de otras tantas voluntarias que tanto allí como aquí se esfuerzan en ofrecer su tiempo a cambio de justicia social. A nivel global, sólo destacaré una cifra: 86 personas cooperantes murieron en 2011 buscando  hacer de este un mundo mejor.