Hacia ciudades más naturales: de Copenhague a Vitoria y Santander

Publicado en El Asombrario y Público.es
Ciudades preparadas para fijarse en la naturaleza y luchar desde ahí frente a lluvias torrenciales o sequías extremas, que cada vez con más intensidad trae el cambio climático. Muchas ciudades ya están apostando por esta nueva estrategia, más natural y humana. Desde Malmö y Copenhague a Vitoria, Zaragoza y Santander. Esta es una de las claves de los foros sobre ‘Ciudades resilientes y adaptación urbana’, a cargo de la organización internacional Gobiernos Locales para la Sostenibilidad, y cuyo próximo encuentro se celebrará a finales de abril en Bonn.

“Si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Esa podría ser la frase de cabecera de muchos arquitectos, urbanistas y gestores de las ciudades hoy día y es que, con mayor o menos impacto, el cambio climático afectará a todos los rincones del planeta cada vez más. Por eso, las ciudades -donde vive más de la mitad de las personas que pueblan el planeta- son el principal objetivo para adaptarlas y hacerlas resistentes a las embestidas que el calentamientos global y sus consecuencias traerán. Esto no es una novedad, pero sí lo es la manera que estamos teniendo para lograrlo. Si hace décadas se pensaba en las barreras físicas para evitar que el agua invadiera nuestras calles y casas -como los diques de Holanda, por ejemplo-, hoy día se han dado cuenta de que ese parche no sirve de mucho. Las crecidas cada vez son mayores y construir muros de contención y montículos artificiales en la costa cada vez más altos no parece tener mucho futuro. Por eso, las soluciones innovadoras que asimilan estos cambios son las llamadas a lograr que el agua (por exceso o por escasez) no sea un elemento que haga invisibles nuestras ciudades.

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‘Calles Completas’: Es hora de liberar a las ciudades de la tiranía del automóvil

Publicado en El Asombrario

Cada vez más voces se alzan contra el acoso que las ciudades sufren por parte de los automóviles: a ellos está dedicado el 70% del espacio público urbano. Es hora ya de que tomen las riendas de la movilidad el peatón, la bici y el transporte público. Por nuestra salud y la salud del planeta. Por unas ciudades más humanas, cómodas, habitables. Entre esas ideas, traemos hoy a esta Ventana Verde el proyecto ‘Calles Completas’.  

Con la ampliación de la zona peatonal de la Gran Vía de Madrid –primero dforma puntual en las fechas navideñas y a partir de otoño de 2018 de forma permanente- se pone sobre la mesa el espacio que ocupan unos medios de transporte por encima de otros. Una jerarquía urbana que contra todo pronóstico no se basa en el porcentaje de población que lo usa, sino más bien en un privilegio que, como muchos otros, se basa en intereses propios. En esta ocasión, el rey absoluto de la mayoría de las ciudades es el coche.

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El transporte público, fuera de carril para el PP

Ayer, la Plataforma pola Mobilidade de A Coruña llevó a cabo una acción muy sencilla pero muy efectiva. Miembros de las diferentes asociaciones vecinales, ciclistas y ecologistas que forman la plataforma se subieron a los buses más concurridos de la ciudad la hora punta de la tarde. Con chalecos reflectantes, fueron repartiendo trípticos en los que se explica la diferencia entre optar por el vehículo privado o el transporte público par moverse. Contaminación acústica, atmosférica, atáscos, problemas de aparcamientos, etc.

Video de la acción: http://vimeo.com/m/36954092

Hace unos meses, no es que ciudad fuera rival de Vitoria como Capital Verde de Europa pero sí que era un lugar en el que los buses urbanos tenían preferencia, cumplían sus horarios y los usuarios podían usarlos sin miedo a llegar tarde al trabajo. Pero en diciembre, el nuevo alcalde, el popular Carlos Negreira, decidió arrancar sin plan alternativo las aletas que separaban el carril bus de los carrilles para vehiculos, sustituyendo estos por aparcamientos. Despúes, se sacó de la manga que esas plazas serían parking express y se inventó unas líneas naranjas en el suelo que pese a contrariar todas las reglas de circulación de España venían acompañadas de una ambiciosa (y cara) campaña publicitaria.

Algunos comerciales de las calles por las que pasan la mayoría de los buses habían pedido la desmantelación de esta herramienta impulsada por el anterior regidor (el socialista Antón Losada) porque creían que así la gente se acercaría a comprar más. Ahora, una vez impuesto el plan sin plan, se dan cuenta de que la gente no usa el parkin express para hacer sus comprar e irse, sino que esas plazas son usadas por los propios comerciantes y sus empleados para aparcar. Y su calle se llena de cláxon, atacos, coches aparcando y paralizando calles, dobles filas y paradas de autobuses llenas de gente que llegan tarde.

La Plataforma pola Mobilidade no sólo pide que se restaure el carril bus. Esta era una primera parte de lo que debería venir después: reestructura de los recorridos de los buses para cubrir las zonas de la cuidad mal comunicadas, un plano coordinado de trenes, autobuses y transporte marítimo, fomento del uso de la bicicleta, más zonas de prioridad para los peatones, transporte público en horario nocturno, revisión de las tarifas (con precios proporcionales mayores que los de Madrid), etc.

Son propuestas que muchos pueden alegar que cuesta dinero, pero arrancar el carril bus, cambiar la señalización de todas las calles, poner cámaras de seguridad para vigilar el parking express y el convenio con las empresas de la ORA sí que sale por un pico. La inversión del otro sistema ya estaba hecha.