Moralidad, legitimidad y legalidad

Esta mañana casi todos los medios coincidían en sus encuestas web: ¿Qué opina de las acciones del Sindicato Andaluz de Trabajadores en los supermercados? Pongo ‘acciones’ apropósito, porque según la línea ideológica del medio era considerado un ‘saqueo’, un ‘robo’ o una ‘expropiación’. Lo cierto es que pese a lo tentador de las encuestas -por aquello de pinchar en una opción sin tener que razonarla-, preferí centrarme en los comentarios que ponían los lectores al respecto. Quitando la paja de siempre, las opiniones dejaban ver un fondo compartido: Se trata de una acción más simbólica que efectiva, con una sensibilidad social muy grande pero se trata de un delito.

Sin entrar en valorar si el interés general debe supeditarse a la propiedad privada, está claro que tal y como están las cosas lo que hicieron los miembros del SAT es un robo (o un hurto, ya que robaron productos muy esenciales de bajo precio y sólo se consideraría una falta). La mayoría de las personas expresaban un mismo sentimiento de frustración: una cierta simpatía porque los pobres les quiten a los ricos lo que les sobra, pero las leyes no lo permiten y hay que respetarlas. Más aún cuando el dueño de dichas riquezas -alimentos, valores propios de la especulación para otros- es Juan Roig, que se ha ganado a pulso en el último año el título de ‘enemigo del trabajador‘.

Volviendo al comentado sentimiento podemos decir que pasó justo lo contrario con el caso de las cajas de ahorro. Los dirigentes se forraron, enriquecieron a sus allegados, muchos engañaron a sus clientes y llevaron a la quiebra a estas entidades. Unas acciones ilegitimas, inmorales pero sin cargo legal (al menos que se demuestre que prevaricaron, mintieron o falsearon cuentas, claro). Podemos resumir que el caso Sánchez Gordillo es moral, puede considerarse legítimo para la mayoria pero todos coincidimos con que es ilegal. Todo lo contrario que lo que sucede en Bancaja o Bankia, por ejemplo.

Entonces, ¿Qué debemos hacer? ¿Supeditamos nuestros valores a la ley? Pero, espera, resulta que la base del derecho está en conceptos morales, los que está bien y lo que está mal, sobre los que se construyen las diferentes normas. ¿Entonces si las leyes las construimos nosotros y pensamos que no son correctas, a qué esperamos para cambiarlas?