Nueva excusa para abandonar a los saharauis

Otra vez más. De nuevo. El Gobierno español hace muchos años que dejó a su suerte a los saharauis, que boicoteó su independencia y que dejó su vida en manos de un régimen totalitario. Desde entonces, siempre que ha podido ha mirado para otro lado, ha evitado condenar la represión marroquí contra la población que se ha negado a dejar su tierra y que ha favorecido cualquier acto del Frente Polisario. ¿Qué le queda por hacer? Pues cerrar el grifo de cualquier ayuda que puedan recibir, material o en forma de personal.

Después de los recortes brutales a la cooperación y el desarrollo, les queda la última baza: la del miedo. García Margallo dice que tiene “indicios fundados” de que los terroristas tienen en el punto de mira a los extranjeros que trabajan en los campos de refugiados en Argelia. E incluso, por sorpresa, ha repatriado a cooperantes y voluntarios de Tinduf. El ministro de Exteriores hace referencia al secuestro de Ainhoa Fernández, Eric Gonyalons y Rossella Urru para justificar su decisión. Pero si ya había peligro y el Frente Polisario no era capaz de defender a los cooperantes, ¿por qué no realizar esta repatriación después de los secuestros en octubre?

El Gobierno saharaui tienen claro que la decisión de García Margallo tendrá “consecuencias dramáticas para los saharauis de Tinduf” y desde Médicos Mundi, Mundubat y Asociación Amigos del Pueblo Saharaui aseguran en un comunicado que el Gobierno “ha cedido al chantaje” y critica que deje “abandonadas a su suerte a decenas de miles de refugiados, cuyas vidas dependen totalmente de la presencia de los cooperantes”. Dejando de lado si está justificada o no la repatriación, lo que más se critica es la falta de información por parte de Exteriores: ¿Sólo corren peligro en Tinduf? ¿Qué parte del Sahara es potencialmente peligrosa? ¿De dónde salen esas informaciones? ¿Se mantiene informado al Frente Polisario y a Argelia? Y la pregunta que más se hacen las ONGD: ¿Qué pasó realmente en el secuestro de Eric, Rossella y Ainhoa?

Las medidas “contundentes” de España: retirar la Ayuda al Desarrollo a Argentina

Hoy quería escribir sobre algo positivo, como la campaña Somos Así o el éxito del evento El Mundo en Tu Plaza que se desarrolló ayer en A Coruña. Pero no he podido. Tras un repaso por la prensa digital, he visto una noticia, la he reeleído y he buscado impresiones. A parte del nacionalismo barato de muchos pobres (en los dos sentidos) infelices, no he encontrado poco más. Me refiero al artículo de El Mundo en el que desvelan que España ha sacado a Argentina como receptora de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Lo primero que se te viene a la cabeza y que el periodista anónimo ha reflejado es que hace un mes de la expropiación de YPF por parte del Gobienro de Cristina Fernández.

Debe ser a esto a lo que se refería el Gobierno de Rajoy cuando amenazaba a la presidenta argentina con medidas “claras y contundentes”.  Y tanto. Mientras todos pensábamos que era exagerado convocar una reunión de crisis con Exteriores e Industria por la expropiación de una empresa privada internacional como Repsol -con sólo el 25% de su capital a manos de inversores españoles y cuyos beneficios vuelan a paraisos fiscales- y que las represalias vendrían de la diplomacia y las cortes internacionales, el Gobierno español pensaba en el punto más débil de Argentina: los más de ocho millones de personas que viven por debajo de la pobreza.

Según el artículo de El Mundo, el Ministerio de Exteriores defiende que la medida de eliminar las ayudas al país americano estaba tomada antes de la polémica. Algo que podría ser verdad viendo que los fondos de cooperación de los Presupuestos Generales del Estado se han reducido un 54% en sólo un año. Imposible mantener la acción en el exterior de la AECID, de la veintena de ONGD que operan en Argentina y de los casi 90 proyectos de ayuda que se levan a cabo. Ahora le recuerdo sus propias palabras al señor Margallo para recordarle que la política exterior “consiste en la negociación y no en medidas arbitrarias” ante una decisión “discriminatoria”.

Aprovecho para invitaros a leer este post sobre la financiación de la AECID a la Fundación Repsol-YPF, de dónde he cogido prestada la imágen.

La pobreza de hoy, es la violencia de mañana

Nada más terminar un reportaje en el que analizo cómo después de tres años de recortes el nivel de implicación del Gobierno gallego en Cooperación ha retrocedido casi una década, me conecto a ver los detalles de los Presupuestos Generales del Estado. Creyendo que lo peor ya llegó el viernes pasado -cuando el brillante Ejecutivo de Rajoy pero sin Rajoy- cuando se anunció un recorte genérico del 54% en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, me topo con que la cifra se ceba casi exclusivamente con la Ayuda al Desarrollo. En 2008 se destinaron 3.676 millones de euros a la lucha contra la pobreza. En 2010, con la crisis llenando la boca del Gobierno de Zapatero, se redujo la partida un 23,2% los presupuestos. Un recorte que afectó a numerosos proyectos e iniciativas de otra cosa que no es más que justicia social. Ni lismosnas, ni migajas.

Pero lo que hace apenas unas horas han anunciado es un obituario. Las ONGD tendrán que luchar contra una brecha social cada vez más abierta con prácticamente el mismo dinero que en 2005: 1.205 millones. La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) sólo dispondrá de 379,44 millones de euros, el Fondo para la Promoción del Desarrollo a 410 millones y el Fondo que promueve el acceso al agua potable y al sanemiento en América Latina podrá disponer este año solo de 25 millones de euros. Margallo asegura que el recorte es “temporal”.

Un recorte que apenas a tocado al retiro dorado de muchos políticos serviles: las embajadas. Si la media de recortes es del 38% y la de cooperación ha sido del 65,4% ¿de cuanto han sido la reducción de las demás partidas de Exteriores? Por primera vez en los últimos años, el presupuesto destinado a la acción exterior del Estado superará a la partida de cooperación y sube más de un 50% hasta situarse en 761,31 millones. Y todo con el run run de que la cooperación debería ser centralizada, que no debería depender de autonomías o ayuntamientos, que es imagen exterior del Estado… ¿Es una excusa para cercenar los pocos proyectos que permanecen en pie?

Comunicado de la Coordinadora de ONGD