Ninguna agresión sin respuesta

‘Ninguna agresión sin respuesta’. Esta frase se asocia a movimientos antifascistas que contrarestaban las palizas seleccionadas que grupos – porque nunca van solos- de nazis, xenófobos y racistas propinaban por las calles de las grandes ciudades con total impunidad. Luego se extendió a la defensa de otras víctimas, como las personas homosexuales, sin techo, drogodependientes o cualquiera que se saliera de la homogeneidad que quieren imponer. Se trataba de una respuesta ante la pasividad de la policía, la magistratura, la Administración, una necesidad de los ciudadanos de a pie que podrían recibir agresiones de esta escoria. Gentuza protegida por los poderes – muchas veces hijos de, otras grandes empresarios- y que una vez más disponían de la mejor arma: la impunidad.

imagesAhora, quienes usamos este eslogan somos las mujeres. Sí, así, sin más. Mujeres. Ninguna agresión sin respuesta. Por que estamos hartas que la violación sea el único delito en el que la víctima debe demostrar su inocencia frente a los agresores. Que siempre esté limitada la libertad de la víctima. Que se saquen a colación palabras como ‘provocación‘, ‘consentido‘ y ‘buscárselo‘. ¿Por qué juzgar a las víctimas? ¿Por qué tanta impunidad? Está claro que la falta de mecanismos judiciales o legislativos no es, el problema es que no se aplican. Si hay un parte de lesiones, ¿por qué la jueza que ha absuelto a los cinco detendios no pide un análisis forense de la víctima?

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Defender a la mujer multándola

Son muchas veces las que tengo que explicar que feminismo no es hembrismo ni lo contrario al machismo. Lo mismo ocurre con el sexismo, que si se denuncia en un artículo que describe la desigualdad de trato entre un hombre y una mujer no tardas en leer un comentario que acusa a este artículo de sexista a su vez. Y entre tanta discusión aparece el machismo ‘bien intencionado’ que lejos de querer deshacerse de sus ventajas por ser hombre, solo quiere cambiar un poquito las cosas ‘defendiéndonos’ a las mujeres. Paternalismo, claro.

mi curpo es mio decido yoEs en lo primero que pensé al leer la justificación del Gobierno francés al aprobar la ley que prohíbe a cualquier ciudadano ir con el rostro cubierto en los espacios públicos. Algo bien aceptado al pensar en encapuchados, pero que dejaba fuera de la ley prendas religiosas como el velo integral, el niqab o el burka. Esto hizo que se levantara por un lado la bandera de la libertad personal y religiosa; y por otro lado, se usara la lucha contra el machismo para justificar esta ley. Sí, de nuevo, paternalismo. El Estado sabe más sobre lo que le conviene a esa mujer que ella misma. Y parece que en Europa ese paternalismo gusta.

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¿Racista yo? ¿Machista eso?

Hace unos días que venimos viendo como el color y el origen de las personas determina para este gobierno lo que es una agresión y lo que no. En los sucesos de Ceuta -para incluir todo el circo ridículo a loas asesinatos-, se ha visto que si las concertinas no eran suficientemente disuasorias, para eso están los Guardias Civiles y sus armas. No sólo para expulsar a inmigrantes de manera ilegal, si no también para impedirles por todas las vías llegar a tierra. Si esto significa poner en riesgo su vida lanzándo pelotas de goma mientras intentan nadar, está incluido.

1392596543265Y así fue. 15 personas resultaron fallecidas. Asesinadas, por el sistema que les empujó a abandonar sus lugares de origen o por la Guardia Civil española. Eso lo tendrá que determinar un juez, que ya ha pedido grabaciones sin manipular de lo que pasó en la frontera. Mientras, el Gobierno sigue defendiendo estos métodos, apoyados en cómplices mediáticos que nunca se imaginó tener (exacto, hablo de El País). El éxodo obligado de personas pasa de ser un drama, a un peligro. Pero no, no somos racistas. Ni xenófobos. Qué va.

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Igualdad de género, la única solución

mulleresDurante toda la semana pasada y especialmente hoy estaremos escuchando y leyendo cientos de cifras: el número de víctimas mortales, el número de denuncias, las agredidas, los niños amenazados, el número de denuncias retiradas, el porcentaje de asesinadas que habían o no denunciado, etc. Pero hay cosas muy difíciles de cuantificar que saldrán menos o no saldrán: la violencia del dinero, de no poder separarte porque careces de recursos económicos, porque se han recortado las ayudas, han cerrado centros de acogida, han limitado los recursos de prevención, han reducido los escoltas, porque tu familia está en paro y tampoco puede hacer frente a más bocas.

Contra esta violencia -que no es otra, es la misma- lucharon las mujeres de la asociación Vela-luz, que llegaron a estar un mes en huelga de hambre. Contra la violencia laboral luchan desde sindicatos como CNT, para que deje de ser barato despedir trabajadoras, embarazadas o que deje de ser normal que las mujeres cobremos un 25% menos que un hombre en el mismo puesto. Contra el acoso callejero, contra el acoso sexual en el hogar, contra el lenguaje machista, contra los roles impuestos machistas. Contra la masculinidad única, agresiva e insolidaria. Contra todo esto luchan grupos como la Fundación Aspacia, Asoc. Nós Mesmas, medios como la Revista Píkara o Cuarto Poder, la Marcha Mundial das Mulleres, proyectos como Mujer (es) Mujer, agrupaciones de hombres por la Nueva Masculinidad y blogs por la igualdad como Piper Txuriak.

Miles de personas organizadas que luchan para que todos los días sena 25 de noviembre y que se rompa el silencio y la indiferencia. ¿Por qué nos indignamos con los desahucios o con los recortes en Educación y no lo hacemos cada vez que un hombre y esta sociedad asesinan a una mujer?

Vídeo de Feminicidio.net y Alianza por la Solidaridad

El ‘trágico’ suceso de matar mujeres

Otra vez más. Y no será la última. Todo porque en este país cuando matan a una mujer sólo por el simple hecho de serlo las redes sociales no orden, las calles no se llenan de gente clamando por su vida ni a los políticos se les llena la boca con promesas sobre una legislación que haga que nunca vaya a ocurrir lo mismo. Ni siquiera prometen. Alcaldes o concejales acuden al lugar de la muerte, tal vez a la posterior concentración en repulsa por el asesinato. Y punto.

velaluzLa cosa cambia, aunque no mucho más, cuando la muerte de la mujer viene acompañada por el asesinato también de lo que ella más quería: sus hijos. Es el caso de última víctima del machismo, en Vila-real. Ella y su hijo de diez años asesinados, mientras los medios colocan en la sección Sucesos la agresión machista. Y esta infravaloración de un problema social tan grande o más que el de la vivienda o el paro (que también cuestan vidas) sólo es el principio. Después viene el concepto de ‘crimen privado’, el ‘nadie se lo esperaba’ y el ‘parecía estar muy enamorado‘.

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