Ibán García: “No derrotaremos al terrorismo sin la alianza de los ciudadanos musulmanes”

Publicado en El Socialista Digital

e8f1288d67c65deb76e39fa33b78fc98_XLMuchos le recuerda como el joven senador socialista que regaló un casco de minero al, entonces, ministro Rajoy. Desde entonces mucho ha llovido. Aunque Ibán García (León, 1977) sigue defendiendo a las personas que viven del carbón -incluso desde el Senado-, ha ampliado su perspectivas al ser Secretario de Cultura y Movimientos Sociales. Pide una ley integral contra los Delitos de Odio, que se dote de recursos la ley contra la violencia de género y que no queden impunes las agresiones a transexuales, personas sin hogar o al pueblo gitano. Una sensibilidad adquirida por su paso por la política local, una experiencia que recomienda. “Cuando oigo hablar a políticos de formaciones emergentes de la formula de la ‘coca-cola’ para solucionar todos nuestros problemas, pienso mucho en qué falta le haría pasar una temporada en un ayuntamiento”. Su pasión por el ajedrez nos sirve para hablar de los pactos y las últimas semanas de negociaciones para formar gobierno: “Es vedad que el tiempo del reloj se va acabando, pero muchas partidas se deciden justo al final”.

Sigue leyendo “Ibán García: “No derrotaremos al terrorismo sin la alianza de los ciudadanos musulmanes””

Nosotras en los movimientos sociales

Antes de escribir suelo buscar documentación, pero como bien ha señalado Beatriz Gimeno en el taller que acabamos de celebrar en Torres (Jaén) no hay prácticamente investigaciones que aborden el papel de la mujer en los movimientos sociales. De nuevo, nuestra invisibilidad. Que la mayoría en las bases sociales de organizaciones, plataformas y asociaciones sociales son mujeres no es una realidad que haga falta contrastar con estadísticas ya que quien haya estado en alguno de estos ámbitos lo habrá podido vivir. Pero, de nuevo, el techo de cristal en el poder aparece incluso entre nuestros ‘compañeros de lucha’, y los cargos directivos parece que están reservado por cupos tácitos a ellos.

gimenoSobre este tema hemos estado hablando en el marco del curso de verano de la Universidad de Jaén y FIBGAR, con la activista de derechos LBGTB, feminista y escritora Beatriz Gimeno. Ella ha destacado que pese a la poca constancia académica e investigadora que existe las mujeres han sido vitales para iniciar cambios sociales, como por ejemplo que han inventado muchas formas de protesta que hoy día consideramos revolucionarias como la ocupación de espacios simbólicos o las huelgas de hambre -no, Ghandi no fue el primero-. Sin embargo, la participación en el liderazgo de los movimientos sociales le supone a la mujer “más esfuerzo llegar, más esfuerzo mantenerse, siempre están bajo sospecha, más coste personal y sacan menos provecho de esa situación que lo hombres”.

Sigue leyendo “Nosotras en los movimientos sociales”

La herencia recibida

Estamos hartos de escuchar a los populares culpar a la herencia recibida del anterior Gobierno socialista como el único culpable de la situación actual, sin atender a que ya ha pasado casi un año de las elecciones y a que la burbuja inmobiliaria la comenzó Aznar. Pero no voy a hablar de quién tiene la culpa o quien gestionó peor la economía española o mundial, ya que acabaríamos mucho antes hablando de quién hizo algo bueno por ella. La lista se reduciría a cero.

Por primera vez una ministra de Defensa, y embarazada, pasó revista a las tropas
Por primera vez una ministra de Defensa, y embarazada, pasó revista a las tropas

Pero ahora quiero hablar de la herencia social recibida. La que dejaron Zapatero y compañía y que la prima de riesgo no podrá ser utilizada como excusa para recortar más derechos. Es cierto que crearon una ley de Dependencia o una de Memoria Histórica muy bonita sobre el papel, pero que carece de valor real al dejarla vacía de presupuesto en una y de autoridad municipal la otra. Es cierto que remataron la legislatura arremetiendo contra las pensiones y que ellos abrieron la caja de pandora en el que se ha convertido el infierno tildado de reforma laboral. Y otras tantas cosas que me dejo: como no solucionar en su día el tema de la dación en pago, los superpoderes de los bancos o que los ricos sigan estafando a Hacienda.

Pero dejaron algo inmaterial, pero mucho más importante que las cuentas: una ampliación de nuestros derechos sociales. Por un lado, la ley del aborto. Aunque no solucionaron el problema de tener que alegar asuntos absurdos como que nuestra salud mental está en juego para poder decidir sobre nuestro cuerpo, si que facilitaron en la práctica este derecho propio de las mujeres. También está el hecho de haber evitado que miles de adolescentes pasen por el terrible momento de tener que decidir sobre si sigue o no con un embarazo no deseado gracias al hacer facilitado el acceso a la píldora del día después.

El asunto de la paridad en las instituciones y en la sociedad real daría para una seria de post muy densos, pero el gesto también es digno de valorar, más cuando los que te sustituyen en el cargo no hacen más que hablar de que una mujer tiene que ser madre para desarrollarse por completo, que la violencia machista ahora se convierte en ‘domestica’ para volver a las tinieblas de los asuntos privados o cuando la nueva vicepresidenta da ‘ejemplo’ a las demás madres rechazando su baja por maternidad.

Dos valientes mujeres francesas se besan ante una protesta contra el matrimonio homosexual
Dos valientes mujeres francesas se besan ante una protesta contra el matrimonio homosexual

Y ahora vamos al asunto más comentado en los últimos tres días, antes y después de que el Tribunal Constitucional se pronunciara. El matrimonio homosexual. Un reclamo -no sólo exigido desde la comunidad LGTB, sino desde el resto del pueblo- escuchado en el poder que hizo estar a España a la vanguardia de las sociedades más igualitarias. Un derecho reforzado ante un recurso inmoral y vergonzoso que nunca debió existir. Que mantuvo a miles de familias con la incertidumbre de si seguirían siendo familia a los ojos de la ley y que ahora revienta en la cara de los más miserables del país. De aquellos que ya se manifestaron contra el divorcio en su día, pero que no han dudado en usarlo años después (y varias veces). Aquellos que no tienen memoria para sus ‘valores’ y que sólo defienden sociedades escalonadas y desiguales.

Por todo ellos, no voy a felicitar a los que han conseguido apuntar un derecho de sentido común, sino que voy a enviar un mensaje a aquellos que se esfuerzan en mantenernos en la Edad Media: Igual deberíais miraroslo, eso con psicoanálisis o medicinas sí que se cura.

Una vida como garantía de coherencia en el poder

Si buscáis Eleonora Menicucci en un buscador de noticias os encontrareis con entradillas que hablan de que la nueva Secretaria de Políticas de la mujer brasileña se siente “orgullosa” de haber abortado dos veces, de “su libertinaje bisexual” e incluso la tachan de divorciada como forma de insulto. En eso se queda para ellos la trayectoria de una mujer ex guerrillera, feminista, encarcelada por ideología durante dos años y que fue torturada durante dos meses y medio ininterrumpidos en los que tuvo que ver cómo los militares de la dictadura maltrataban delante de ella a su hija de un año y ocho meses.

Lo que ha hecho Menicucci al ser nombrada por la que fuera en su momento compañera de celda y ahora presidenta del Goierno, Dilma Rousseff, ha sido mandar un mensaje a todas las mujeres brasileñas. Un mensaje de apoyo, porque pretende mejorar sus condiciones legales y sociales. Un mensaje de comprensión, porque enfrentarse a la interrupción del embarazo es una de las peores experiencias por las que se puede pasar. Y un mensaje de igual a igual, porque va hablar con su experiencia propia de la situación en la que viven millones de mujeres en Brasil. Un país donde es ilegal abortar salvo en el caso de que corra peligro la vida de la mujer o el embarazo sea fruto de una violación. Nada más.

Esto da pie a que un millón de mujeres en el país se sometan a abortos clandestinos, donde 250.000 de ellas acaban necesitando ayuda médica por la intervención y es la cuarta causa de muerte materna en Brasil. Así lo reconoce un informe del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU, dónde Menicucci representará a un país anclado en una legislación de los años 40. Por que como bien dice la nueva Secretaria de Políticas de Mujeres la interrupción del embarazo “no es un problema de ideología, sino de salud pública”.

Y no solo eso. Si no que Menicucci trata con total normalidad que su hija, lesbiana, le haya hecho abuela gracias a una inseminación artificial. Mucho más que un guiño al colectivo LGTB, donde las mujeres siguen contando menos que los hombres en muchos países.