Las calles son nuestras (diga lo que diga Interior)

No sé si es un cambio personal, una evolución de la edad o un nuevo paso social, pero mi valoración de las manifestación v cambiando. Antes, cuando estaba en el Consejo Escolar de mi instituto, formaba parte del Sindicato de Estudiantes o en los grupos de actuación ya en la facultad, el objetivo de las manifestaciones era convocar a muchas personas, que sean muy activas y reivindicativas y que esa convocatoria generara nuevas acciones. Ahora no es estos deseos hayan dejado de existir, sino que se han unido nuevos. Como que cada vez que vaya a una manifestación vea más caras nuevas.

Coruña no es la ciudad que más se lance a las calles a defender o exigir algo. Ni de lejos. Por eso, cada vez que había una concentración o una sentada, por ejemplo, eramos los mismos los que aparecíamos por la plaza. Era como estar en casa, pero la mayoría de las veces eran más los que miraban que los que protestábamos. Por eso, el día de la Huelga General marcó un hito para mi. Era jueves y no se veía el final de la manifestación. A mi lado había jubilados y al otro, familias con hijos. Personas con perfiles muy diferentes unidos por una situación: el desempleo, los recortes sociales y la crisis como excusa.

Las manifestaciones siguientes fueron de menor intesidad, pero valoro muy positivamente que esa variedad de perfiles se mantuvo. Incluso en la del pasado sábado, el 12M, en el que se celebraba el aniversario del 15M. La Marea Verde educativa, funcionarios, sanitarios, jóvenes parados, hipotecados, abucheando juntos a las entidades bancarias al grito de ‘No es una crisis, es una estafa”. Así, hasta llegar a María Pita. Allí ocurrió lo que más valoro de la manifestación. Dos mujeres de no menos de 70 años se acercaron a mi a preguntarme que era aquello. Les expliqué y me dijeron: “Ya era hora que los jóvenes peleéis y no dejéis que volvamos al pasado”. Con una sonrisa le indiqué que aquel movimiento era de todos y que ellas también podían participar. Se miraron la una a la otra y allí fueron, a la mesa del 15M a apoyar con su firma la iniciativa popular de la dación en pago.

Actualizo con la pequeña crónica que hice para Agareso y os invito a visitar el especial que hicieron el resto de voluntarios:

http://www.agareso.org/gl/reportaxes/item/927-especial-15m-o-movemento-recupera-o-alento-no-seu-aniversario

Gandhi sería detenido en España

Como dijo Puig, el objetivo de los Gobiernos actuales es que “la gente tenga más miedo al sistema“. La causa no es un aumento de crimenes ni de los conflictos entre ciudadanos. De hecho España tiene uno de los índice de presos más altos de Europa, pero una de las tasa de criminalidad más bajas. Amén de uno de los Códigos Penales más restrictivos. No lo suficiente, parece, a razón de lo anunciado esta misma mañana por el Ministro de Interior. No sólo no van a dejar de aplicar la ley antiterrorista a los que ejerzan violencia callejera en Euskadi, sino que la van a extender.

Yo no te confundas. Si vas a una manifestación y no rompes nada, no estás a salvo. El Gobierno de Rajoy te acusará de “atentado a la autoridad” si te resistes pasivamente o de forma activa en una protesta. Algo que está directamente ligado al movimiento 15M, a sus expresiones espontáneas y a cualquier forma de protesta que no tenga permiso explícito de las delegaciones de Gobierno. Una papelito cada vez más difícil de conseguir, sobre todo a medida que la política de recortes del PP se va cargando más piezas del sistema de bienestar.

Ah! Y para aquellos que pensaban que firmar una petición online o animar a las manifestaciones en las redes sociales no es suficiente, les diré que para el Gobierno lo será. Suficiente para cambiar el sistema no. Pero suficiente para acusarte de “integración en organización criminal”. Se supone que será para aquellos que animen por Internet protestas violentas, pero bastaría con que la manifestación acabe con disturbios para ir a por aquellos “agitadores”.  Y ya sabemos lo bien que se le da a algunos elementos más que sospechosos crear problemas.

El objetivo no es el que aseguró Puig, sino cubrirse las espaldas para el panorama que se avecina. ¿Reforma laboral? Huelga masiva ¿Recortes sociales? Protestas en todas las ciudades ¿Más precariedad y menos capacidad adquisitiva? Menos qué perder y mucha más gente desesperada. Rajoy no sólo mira a Alemania, también mira para Grecia.