Y tú, ¿cuánto dolor puedes soportar?

Cuando una va a ver un documental sobre experimentación animal va preparada a sufrir. Lo que no va preparada es a que la empatía no la sientas sólo con las víctimas animales, si no también con las víctimas humanas. Eso fue justo lo que ocurre con el documental ‘Dosis Máxima Tolerada‘, del director canadiense Karol Orzechowski. A mi entrada en la sala, pude comentar lo que iba a ver pocos minutos después con miembros de Igualdad Animal -organización que promueve el film en España y que ha participado con imágenes del rescate de perros beagles usados en experimentos en la localidad catalana de San Feliú de Codines.

Inmovilizador de primatesEllos me prometieron que el documental no contenía imágenes excesivas de crueldad con los animales, si no que se centraba en los testimonios de ex trabajadores de esas industria. El propio director comenta que él intentaba hacer ‘algo bello’ sobre un tema tan horrible. Difícil conjugación, pensé. Pero en efecto. Cualquier amante del cine verá en la composición del canadiense belleza, y cualquier amante de la narración de historias verá un discurso coral con muchos puntos en común.

Sigue leyendo “Y tú, ¿cuánto dolor puedes soportar?”

Estoy aquí

Hace unas semanas buscaba con unas compañeras de trabajo un referente de país en derechos animales. Como siempre, los países del norte de Europa ganaron la competición. En primer lugar por la experiencia más próxima a nosotras. Cientos y cientos de perros abandonados que viajan cada año a países como Holanda o Alemania para encontrar la familia que nunca llegaron a conseguir en España. Un ejemplo, el refugio de Cambados. Desde la UE llegan alegrías de vez en cuando, como la prohibición de comerciar dentro de la Unión productos cosméticos para los que hayan experimentado con animales.

Mientras en España seguimos luchando contra la lacra de la tauromaquia, de brutalidades ligadas al alcohol y al exceso de las fiestas populares y de la visión de los animales como objetos a nuestro servicio. Y precisamente por ahí está empezando el cambio, por verles como seres vivos. Luego como seres con sentimiento y sufrimiento. Luego desligándolos de la cadena productiva. Y luego, respetando su derecho a la vida. ¿Qué menos pedir?

Sigue leyendo “Estoy aquí”