Una biblioteca antiespecista para cambiar el mundo

Que el movimiento animalista es una corriente muy joven en España y que necesita seguir afianzando sus pilares no es ningún secreto. Es más, esto ha ocurrido con muchos de los demás movimientos que hoy circulan de forma paralela a los derechos animales: feminismo, ecologismo, derechos humanos… El empuje emocional desde el corazón a veces gana al de la razón o al argumentario básico. De su evolución se ha aprendido que una base teórica sólida y una masa social formada son la clave, no solo para crecer, si no para ser más efectivos en la enorme tarea de cambiar el mundo. Por eso, una de las últimas iniciativas del movimiento se centra en ese rasgo: la educación y la formación sobre la relación con el resto de animales. “Nos parece una parte fundamental de la lucha por los derechos de los animales, y de cualquier otra lucha contra la opresión, la difusión de toda información que pueda ayudar a la causa, y una biblioteca antiespecista nos parece una herramienta perfecta para dicho fin”, comenta Rocío García, impulsora de la tienda con productos 100% vegetales Encuentro Vegano, primer establecimiento donde se pondrá a prueba la idea de la  Fundación Alma Animal del préstamo de libros con esta temática.

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Rafael Simancas: “El PSOE no es una herramienta para llegar al poder, es mucho más”

Publicado en El Socialista Digital

152661b6c4bb7b16bfa11590469991aa_XL“Español y madrileño” pese a haber nacido en Alemania. Este hijo de la inmigración económica ha bebido del socialismo de las dos fuentes posibles: por experiencia vital de la injusticia social y por las ideas intelectuales. Rafael Simancas (1966, Kelh) tiene la visión que le ha proporcionado haber pasado por la política municipal, autonómica y nacional. Guarda un recuerdo muy bueno del “compañero Barranco”, del que dice que casi lo adoptó y recuerda como unos “años duros” su paso por el PSOE-M, en una etapa de hegemonía política de la derecha que ahora sabemos que esta “dopada por sus corruptelas”. Aunque no quita ojo de la política madrileña – con ‘Cristina Aguirre’ al frente-, su mayor reto ahora es paralizar el desarrollo de la LOMCE desde el Congreso. También tiene claro que la política se ejerce de muchas maneras, también con la difusión. “Fundaciones como Sistema o Pablo Iglesias y publicaciones como la Revista Sistema Digital, Temas para el Debate y EL SOCIALISTA DIGITAL son fundamentales para extender las ideas socialistas”. Preguntado por la incertidumbre actual, lo tiene claro: “En política, hay que estar siempre con las maletas listas”.

En el Cauca: Por una educación inclusiva

Quería ofrecer una mirada sobre lo que significa ser indígena o afrodescendiente y querer estudiar ‘algo más’ que lo que se supone. Llegar más lejos, dónde nadie de tu comunidad ha llegado. Y por eso quise relatar los esfuerzos -y muchas veces la lucha- de estos jóvenes por hacerlo en Colombia. En el Valle del Cauca, concretamente.

Por un lado está un grupo de seis, que después de ver cómo su nivel académico les cerraba las puertas de la universidad -el Gobierno desatiende la educación reglada de los resguardos indígenas-, ven que el espíritu integrador de profesores de una universidad privada les conceden una posibilidad que el Estado le negó.

También compartí conversación con otros jóvenes que, teniendo el mismo sueño que los primeros -convertirse en médicos, abogados o comunicadores profesionales-, han decidido ir por otro camino. Son los jóvenes de la Universidad Autónoma Indígena, un centro reivindicado que actualmente puede existir gracias a la solidaridad de otras universidades que extienden el titulo oficial por ella.

El reportaje entero lo podéis ver en castellano o gallego, en la página de la Asociación Galega de Reporteros Solidarios (Agareso)

Formación inclusiva, apertura de mente y el bien común

Hace unos días hablaba con varios alumnos de la Universidad Javaliana de Cali, Colombia, que tenían en común ser benefactores de unas becas de estudios. Unas becas de matrículas y también de manutención. Muy importante si consideramos que estos chavales tenían en común pertenecer a dos de los grupos sociales más discriminados en Colombia: los afrodescendientes y los indígenas. Sin esta ayuda, nunca podrían pagar la matrícula de medicina o derecho en una universidad privada (de más fácil acceso que las públicas) y mucho menos costearse una residencia o vivienda en la ciudad y el transporte desde sus lugares de origen.

Grupo de estudiantes de la Universidad indígena“Somos diferentes a los demás estudiantes, no sólo por nuestra cultura propia sino porque tenemos que esforzarnos mas para alcanzar el nivel académico y el ritmo de los estudios en la ciudad”, explicaba Yerson Penagos, que a sus 20 años ya está terminando medicina. “Algunos se burlaban y me preguntaban que porqué no iba en taparrabos a clase”, sigue Ronald, su compañero de clase y beca, que ya piensa en ir a México en cuanto acabe. “Allí tienen una maestría sobre plantas naturales que aquí no imparten”. El caso de Jane es todavía más impactante, ya que no sólo vino a la ciudad en busca de estudios superiores sino huyendo del conflicto armado. Su madre, defensora de los derechos humanos de afros, campesinos e indígenas, tuvo que huir a Cali después de recibir algo más que amenazas de muerte. Ahora Jane estudia Derecho para “poder ayudar a la gente de su comunidad”.

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El Salvador I: De no tener casi nada a perderlo todo

Aunque con unas semanas de retraso, traigo al blog algunos apuntes que hice durante el proyecto de cooperación en el que colaboré en El Salvador este verano. Se trata de varios textos, por lo que he pasado a enumerar la serie. Espero que aporte unas pinceladas sobre un país que es muy desconocido en Europa y del que podemos aprender mucho.

Asamblea de trabajadores en Tecoluca

Que un niño de diez años te explique con toda normalidad cómo es evacuar su casa y perderlo todo ante una riada, es duro. Que otro cuente con alegría lo bien que se lo pasó en el albergue, es sorprendente. Así pasó a la llegada de Agareso a la escuela de Santa Marta, en el Bajo Lempa, El Salvador. Junto con la periodista Carmen Novas y el fotógrafo Emerson Díaz, tuve la suerte de arrancar este proyecto de la organización de reporteros gallegos junto con ACPP y la ONG salvadoreña Cordes. Allí impartimos talleres de radio en siete escuelas comunitarias, con sus siete programas elaborados por los propios alumnos. También los centros eran los que decidieron el tema del que se trataba y en el caso de Santa Marta no era gratuito.

La mayoría de los 20 niñas y niñas (diez de cada sexo) habían sufrido una evacuación en su vida y muchos de ellos habían perdido sus bienes en más de una ocasión. Esto después de visitar el Bajo Lempa no parece mucho. ‘Ranchitos’ hechos con placas de metal, madera y algún ladrillo. Vallas de alambre puestas de forma provisional y caminos sin asfaltar. Niños en los alrededores de las casas sin escolarizar y muchos animales sueltos. Perros, muchos perros. Y muchos de ellos con las costillas a la vista. Comentan que hay sequía y que no tienen para alimentarles.

Después de este panorama se ve más alentador el clima de solidaridad y responsabilidad que se respira en las diferentes organizaciones comunales que existen en la zona de La Pita. Una zona de El Salvador donde 20 años después de firmar los acuerdos de paz que daban por terminada la Guerra civil todavía quedan muchas cicatrices. Y muchas cosas aprendidas. Como que de forma conjunta se trabaja mejor, que la igualdad entre hombres y mujeres es fundamental para mejorar y que las cooperativas y las asambleas son la mejor forma de avanzar.

¡Vaya, resulta que al final los países ‘desarrollados’ tenemos más que aprender de los del Sur de lo que imaginamos!