La pobreza de hoy, es la violencia de mañana

Nada más terminar un reportaje en el que analizo cómo después de tres años de recortes el nivel de implicación del Gobierno gallego en Cooperación ha retrocedido casi una década, me conecto a ver los detalles de los Presupuestos Generales del Estado. Creyendo que lo peor ya llegó el viernes pasado -cuando el brillante Ejecutivo de Rajoy pero sin Rajoy- cuando se anunció un recorte genérico del 54% en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, me topo con que la cifra se ceba casi exclusivamente con la Ayuda al Desarrollo. En 2008 se destinaron 3.676 millones de euros a la lucha contra la pobreza. En 2010, con la crisis llenando la boca del Gobierno de Zapatero, se redujo la partida un 23,2% los presupuestos. Un recorte que afectó a numerosos proyectos e iniciativas de otra cosa que no es más que justicia social. Ni lismosnas, ni migajas.

Pero lo que hace apenas unas horas han anunciado es un obituario. Las ONGD tendrán que luchar contra una brecha social cada vez más abierta con prácticamente el mismo dinero que en 2005: 1.205 millones. La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) sólo dispondrá de 379,44 millones de euros, el Fondo para la Promoción del Desarrollo a 410 millones y el Fondo que promueve el acceso al agua potable y al sanemiento en América Latina podrá disponer este año solo de 25 millones de euros. Margallo asegura que el recorte es “temporal”.

Un recorte que apenas a tocado al retiro dorado de muchos políticos serviles: las embajadas. Si la media de recortes es del 38% y la de cooperación ha sido del 65,4% ¿de cuanto han sido la reducción de las demás partidas de Exteriores? Por primera vez en los últimos años, el presupuesto destinado a la acción exterior del Estado superará a la partida de cooperación y sube más de un 50% hasta situarse en 761,31 millones. Y todo con el run run de que la cooperación debería ser centralizada, que no debería depender de autonomías o ayuntamientos, que es imagen exterior del Estado… ¿Es una excusa para cercenar los pocos proyectos que permanecen en pie?

Comunicado de la Coordinadora de ONGD 

El medio ambiente y los Objetivos del Milenio

Hace escasas horas, representantes de 130 países se reunían para firmar una nueva declaración de buenas intenciones que se quedaban en eso: intenciones. La diferencia con otras conferencias o reuniones multilterales es que, pese a los intentos, se ha oído las voces discordantes. En concreto, la de Bolivia. Casualmente, cuando el ministro boliviano de Medio Ambiente y de Agua, Felipe Quipse, tomó la palabra para criticar la declaración acordada, la traducción simultánea dejó de oírse.

Los hispanohablantes fueron los únicos que pudieron oír como Quipse denunciaba que ese compromiso de facilitar a la población el acceso al agua potable “por todos los medios apropiados” escondía una intención de abrir la puerta a la privatización de este recurso vital. “Bolivia no va a acompañar esta declaración porque no está de acuerdo con el contenido y como país tampoco hemos sido oídos en las observaciones que hemos realizado”, concluía el ministro boliviano.

Estos hechos me han hecho recordar los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio que la ONU fijó para 2015.  Es fácil imaginar la relación entre tener agua y erradicar la pobreza extrema, mejorar la sanidad de las comunidades deprimidas y la generación de riqueza. Pero muchos consideran un punto menor en el que se encuentra el propósito de acceder al agua potable: séptimo objetivo, garantizar el sustento del Medio Ambiente. Es fácil dejarse llevar por la urgencia del hambre y la enfermedad, pero sin educación, igualdad y crecimiento sostenibles estaríamos en un círculo vicioso de miseria eterno.

Por eso es vital que en el próximo encuentro de RÍO+20 y en otros encuentros supranacionales se tenga en cuenta informes como el de la propia ONU en el que se alerta de que dejar de lado los efectos del cambio climático y el crecimiento industrial insostenible retrasará la consecución del resto de objetivos. La pobreza volverá a ser extrema ante la vulnerabilidad de la población en los desatres naturales, la falta de justicia social ante las catástrofes medioambientales como la de Shell en África y el saqueo sin disimulo de las multinacionales por encima de los Derechos Humanos y las minorías.

El Valedor do Pobo hace magia

¿Te imaginas pagar tus facturas con un 40% del presupuesto y que te sigan saliendo las cuentas? Imposible, ¿no? Eso es lo que me propone -a mí y a la Coordinadora Galega de ONGD– el Valedor do Pobo en respuesta a la denuncia que esta agrupación de asociaciones de cooperación y miles de personas hicimos cuando el Gobierno gallego decidió recortar en un 40% los fondos destinados a proyectos de desarrollo en el exterior. Como siempre, la respuesta llega tarde. Muy tarde.

Los presupuestos, que se anunciaron en julio, contradecían lo anunciado por el propio ejecutivo de Feijóo en el II Plan Director de Cooperación Gallega 2010-2013, cuyo objetivo era ir aumentando año tras años los fondos destinados a acabar con la pobreza y potenciar el desarrollo de los países más desfavorecidos. Más aún el Pacto Galego contra a Pobreza, que quería alcanzar el 0’7% en 2017. Buenas intenciones que no duraron ni un solo ejercicio, ya que el mismo año la Xunta no sólo no aumentó el importe sino que recortó un 18% el presupuesto. Esto, unido a la supresión de partidas, suma más de un 40% dinero menos para todos los proyectos a poner en marcha y los que ya lo estaban.

Es ahí cuando llega lo más sorprendente de la respuesta del Valedor do Pobo ante la denuncia de la Coordinadora. Esta institución -que en teoría defiende a ciudadanos de abusos gubernamentales- asegura que es “legítimo” y está “plenamente respaldado por la ley” que el Gobierno gallego incumpla su promesa y que esta decisión no afecta al “compromiso” del Ejecutivo autonómico del PP con la cooperación al desarrollo. Para justificar esta afirmación, el Valedor do Pobo despliega bolsas, convenios y subvenciones para demostrar que la reducción drástica de los fondos no perjudica a los proyectos a realizar.

No va a faltar dinero para los acuerdos alcanzado, pero hay un 40% menos del dinero acordado. Con un 60% del dinero, van a seguir financiando el 100% de los proyectos. Lo mires como se mire, solo se me ocurren dos opciones: O había más dinero del que se concedía o alguien miente y se verá afectado el compromiso para reducir la pobreza que todos los partidos políticos firmaron. Las ONGD nos lo contarán en su próximo resumen de cuentas, porque aquí sí encontrarás transparencia.