“Siempre fui Alex”, el corto contra la discriminación de los menores trans

Publicado en El Asombrario y Público.es

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Trailer Siempre fui Alex from Eleventh Floor on Vimeo.

¿Qué tiene de especial un niño transexual? Nada y todo. “Las niñas y los niños transexuales solo tienen como característica especial que nacen con pene en vez de vulva y al revés. Nada más”. De esta afirmación de Sancho Ortiz de Lejarazu surge la idea de ‘Siempre fui Alex’, un cortometraje gestado durante dos años en torno a Alex, un niño de 12 años del madrileño barrio de Villaverde y que ahora lucha por ver la luz. En él se fijaron Ortiz de Lejarazu y Roberto Ruiz Céspedes para protagonizar esta pieza audiovisual que ambos escriben y dirigen con un objetivo claro: derribar estigmas y prejuicios sobre la transexualidad en la infancia.

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Impunidad Universal

justicia-universalAbandonar a las víctimas, arrojar por la borda años de trabajo, eliminar una de las pocas cosas que hacían sobresalir para bien España. Eso es lo que acaba de hacer el Gobierno del PP aprobando en solitario una reforma que ata de pies y manos a la Jurisdicción Universal. Los obstáculos a los jueces para defender a las víctimas más allá de nuestras fronteras serán tan grandes a partir de ahora que prácticamente se les impedirá investigar. Eso sólo se traduce en impunidad.

Impunidad como la que viven las personas que han sufrido una dictadura, una guerra, una persecución por su raza, su religión o su étnia, perseguidos por la homofobia, la misoginia o la pederastia. Entre otros miles de males que desde hoy campan un poco más a su ancha.

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La pobreza en los medios, responsabilidad y compromiso

El pasado viernes 14 estuve en las jornadas organizadas por EAPN en Madrid sobre la responsabilidad y compromiso ético de los periodistas entre la pobreza. Una oportunidad magnífica para ver a la siempre demoledora Rosa María Calaf, a periodistas tan interesantes como Alberto Senante, Susana Hidalgo o Nicolás Castellano. Una oportunidad increíble para desvirtualizar a amigos blogueros y tuiteros como Xosé Cuns, Lidia Ucher o María Sande y para ver la estupenda labor que personas como Jonás Candalija y Marcello Ronchi hacen en la EAPN.

Jornada #mediosocialPero basta de créditos y al lío. Lo importante es de que se habló: periodistas y ONG analizaron la responsabilidad de los medios en sensibilidad sobre la desigualdad y provocar el cambio social. Y aquí apareció una parte importante del debate: ¿Pueden sentir los espectadores que con conmocionarse ante las injusticias basta? ¿Se olvidan así de su responsabilidad en las causas y en la solución? Esto pasa por la estética del espectáculos que muchas veces reflejan los corresponsales, el lenguaje visual, los eufemismos, las fuentes, la falta de contexto… Decenas de cosas que podemos ver sin buscar mucho en cualquier información sobre la pobreza.

Unos medios que diferencian entre pobres de aquí y de allí, argumento que acaba sirviendo de excusa para la inacción. Recordemos uno de los fundamentos del periodismo: el bien común. El actual: hacer caja. Calaf proponía el control de la calidad de la información. Que al igual que controlamos que los zapatos cumplan ciertas reglas o el aceite no sea de colza, los diarios y telediarios deberían pasar un mínimo. ¿Y si buscamos aquello que no quieren que veamos? ¿Qué tal visitar una página que te enseña el top 25 de las historias censuradas? Aquí está.

Y las ONG pueden ayudar y mucho en hacer visible esta realidad, ¿Cómo? Muchas se quejaron en las jornadas de acabar siendo meras ‘facilitadoras de testimonios’. Es decir, sólo se ponen en contacto con ellas los medios cuando quieren ‘el retrato’ de la noticia. Pero son mucho más y para eso deberían salir de la isla en la que viven, colaborar entre ellas y perder el miedo a los periodistas. ¡No somos enemigos! Pero para ello también tienen que dejar de competir, de sacar el logo antes que las ideas y de dejar de reclamar solo una parcela para ellas. Se aceptan comentarios de cómo conseguirlo, adelante.

Para conocer más detalles sobre #socialmedia he hecho una crónica para Agareso.

Las tasas en Justicia, doble o nada

¿Cómo se puede garantizar que se cumple justicia cuando puede llegar a costar más recurrir una multa que pagarla sin rechistar? Es una pregunta retórica, lo sé. Nadie en su sano juicio entendería que apelar tenga un coste de 500 euros, una apelación 800 o un recurso de casación en el Supremo 1.200. Incluso en lo Social, dónde nunca antes hubo que pagar estas tasas. Sí que alguien lo entiendo, Gallardón, pero he preguntado por alguien en su sano juicio. Tanto es así que hasta cargos públicos de su partido han pedido a la Defensora del Pueblo que interceda al entender que es inconstitucional la medida. Un ejemplo sería Juan Carlos Castro Pombo, abogado y consejero del PP en Carballo (Coruña) que tacha a Gallardón como “el peor ministro de Justicia“. Lo cierto es que el ministro ha conseguido algo que nadie antes había logrado: unir a jueces, fiscales, abogados y secretarios judiciales contra una decisión del Ejecutivo.

Centrándonos en el ámbito laboral, muy de moda gracias a la reforma de la señora Báñez, estamos ente un claro caso de impunidad. Mientras que para un trabajador reclamar una indemnización por despido improcedente o un salario no cobrado, significará tener que adelantar de media 2.000 euros. Depende de lo que se esté jugando, tendrá que sopesar si su dignidad vale más o menos que el resto de sumar estas cantidades. Tendrá que decidir si salvar su honor si gana o endeudarse sin trabajo si pierde. Un todo o nada más parecido a un casino que a un país democrático y desarrollado. En cambio, para las empresas o los grandes capitales es pecata minuta. Ya lo es hoy día alargando los plazos hasta el máximo, recurriendo lo imposible y dificultando el cobro con sentencias firmes.

Gallardón participando en una campaña contra la violencia machista del anterior Gobierno del PSOE, con Bibiana Aído

Pero hay otro ámbito, en el que lo que estamos poniendo en riesgo no sólo es la justicia o la dignidad de las personas, sino su propia vida. Me refiero a la violencia machista. Me explico. Aunque no hay tasas para los casos penales, el primer paso para que una mujer maltratada pueda denunciar a su torturador es separarse de este. Y para eso sólo tendrá una opción: pagar. Teniendo en cuenta la dependencia económica a la que la víctima está sometida por su verdugo, le pregunto al señor Gallardón ¿cómo lo van a hacer? Ya sabemos que el ex alcalde de Madrid no es precisamente un impulsor de las medidas de igualdad y menos de la dignidad de las mujeres, pero esto les ha sorprendido hasta instituciones en las que gobiernas sus compañeras de partido: El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del poder Judicial ya denuncia las tasas como un bloqueo en la lucha contra esta lacra.

Que no hayan entrado en vigor por un motivo meramente logístico -no han llegado los formularios necesarios- no supone más que una derogación temporal, pero que da más tiempo a la presión social y a las instituciones competentes para parar este atropello a la igualdad de los ciudadanos.

Ejemplos claros de lo que antes era gratis y ahora no: http://goo.gl/mo0w9

Vídeo de Amnistía Internacional en el que una víctima de la violencia machista retrata su experiencia ante la falta de Justicia especializada: http://goo.gl/ErPDL

Ponte en su piel

Nadie elige ser refugiado. Nadie elige dejar a su familia, sus pertenencias y  saber que difícilmente podrá volver a su tierra. Nadie elige estar perseguido. Nadie es feliz estando obligado a salir de su país y razones para esto hay muchas. No sólo puede ser una guerra. Puedes ser refugiado por tu orientación sexual, tus ideas políticas, por ser albino, por ser indígena, por pertenecer a un minoría religiosa, por pertenecer a una étnia distinta a la que gobierna. Y puede ser por hambre.

La suerte que corren los más de 43 millones de refugiados en el mundo es tan distinta como el origen de su situación. Algunos logran reiniciar su vida, otros vagan de un país a otro hasta encontrar su lugar, otros no desisten y buscan desde el exilio acabar con la situación que les hizo huir de su tierra. Pero todos ellos no olvidan las consecuencias materiales y psicológicas de la salida. Ni las de la entrada. Llegar a un país que no sólo no conoce la realidad del tuyo, sino que parece no importarle, ya que en numerosas ocasiones deniegan el asilo casos donde queda patente la violención de los derechos humanos.

Dejo esta reflexión por hoy aquí, ya que prefiero que provecheis el tiempo en leer un reportaje de Estela Giraldo para RNE en el Día del Refugiado:

http://www.rtve.es/noticias/20120620/nadie-elige-ser-refugiado-tenemos-responsabilidad-protegerlos/538121.shtml

Y no olvides que mañana tu y yo podemos convertirnos en refugiados, así que ponte en su piel.