“Acoso y derribo” a una guardia civil en Lanzarote

Publicado en Público.es

Desde la sanción por “insubordinación” a la agente que se quejó de la falta de chalecos antibalas femeninos en Cantabria, hasta la represalia por negarse a reducir la vigilancia sobre una mujer maltratada en Chipiona, pasando por los ocho años que se tardó en equipar de manera adecuada a una agente de montaña en Huesca. Denuncias de acoso y desigualdad que salpican comandancias de la Guardia Civil por toda España, que coinciden con el 30º aniversario de la incorporación de la mujer al cuerpo y que demuestran que es un problema integral y no casos aislados.

Otro de esos casos es el de la sargento jefe del Seprona Gloria Moreno en Lanzarote. En solo nueve meses le han abierto cinco expedientes disciplinarios, ha cumplido más de tres meses de cese cautelar y ahora se enfrenta a la petición de cuatro años de cárcel. “Es un caso de acoso y derribo hacia una persona, que no solo ha demostrado su valía profesional, sino como persona íntegra y con unos valores intachables”, explica a Público Nerea Undabarrena, vocal de Igualdad de la asociación profesional Independientes de la Guardia Civil (IGC). “Quedará demostrada en su momento la inocencia absoluta de mi defendida, como ya ha ocurrido en otras ocasiones anteriores”, responde María Jesús Díaz Veiga, abogada de la agente y ahora responsable de su defensa ante la Fiscalía.

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Quien tiene el dinero tiene el poder

Hoy, 25 de noviembre se celebra, como todos sabemos, el Día Internacional contra la Violencia de Género. Más campañas institucionales, de nuevo buenas palabras y ánimos para denunciar. Pero ¿de qué sirve? ¿Qué pasa después de que la víctima levante su voz? Eso es lo que se preguntan miles de víctimas en España y en el mundo. Porque la violencia machista mata más que el cáncer o las carreteras, porque el año pasado se sobreseyeron hasta 48.000 denuncias y se han reducido las órdenes de alejamiento casi un 10% en los últimos cinco años según el CGPJ.

¿Cómo el Gobierno de Rajoy, Gallardón y Mato puede intentar dar esperanzas a las maltratadas de que hay vida más allá de su torturador cuando les están recortando hasta en un 24% las ayudas, están bloqueando su acceso a la justicia especializada e incluso dificultan el acceso al divorcio con las nuevas tasas judiciales? ¿Con qué cara van a mirar a la familia de la próxima muerta?

Porque la violencia machista -ni doméstica, ni en el ámbito familiar, porque nos concierne a todos y todas-, puede ser psicológica y física, pero también sexual, reproductiva y económica. Tal vez sea esta última, la violencia económica, la que se esté acentuando por la situación de crisis a la que nos han llevado, ya que la tasa de paro sigue siendo más alta en mujeres y las posibilidades de tener una vida después del verdugo son menores. Una violencia que no la ejerce una sola persona, un marido o un ex novio, sino toda la sociedad. ¿A quien recurrir cuando los últimos años todo tu dinero ha sido gestionado por ese mismo que te despreciaba, ese mismo al que tenías que mendigar tu salario hasta para tomarte un café? ¿A tus familiares, muchas veces ya ocupados en ayudar a otro miembro? ¿A la administración? ¿A las ONG cada vez con más demandantes y menos recursos?

Señores de las campañas institucionales: Háganos un favor y ahorren esfuerzos. Si quieren ayudar (de verdad) a las víctimas de la violencia machista, ya saben cómo. Gracias.

Campaña de Amnistía Internacional contra de la impunidad de los crímenes machistas en la Justicia española: http://goo.gl/WCSla