La crisis del periodismo: ¿solo una cuestión económica?

Publicado en Publicoscopia

Esta semana tuve la oportunidad de asistir a un encuentro con dos de los periodistas de referencia a nivel global: el fotoperiodista aragonés Gervasio Sánchez y el director de la televisión pública de Bogotá, Hollman Morris. El debate, enmarcado por los DDHH por la fundación FIBGAR, se centró en cómo los profesionales de la comunicación pueden hacer frente a las presiones y las amenazas para seguir haciendo su trabajo de una manera ética y comprometida. Situándome en contextos tan difíciles como los años salvajes del conflicto en Colombia o guerras como la de Irak, se me formuló una pregunta clave: ¿Qué pasa con los compañeros que no lo tienen tan difícil?

Protestas de los trabajadores de Xornal de Galicia antes su cierre
Protestas de los trabajadores de Xornal de Galicia antes su cierre

Entonces es cuando viene a la mente la crisis económica, la precariedad laboral, la falta de especialización, de contextualización, etc. El copia-pega se impone por falta de tiempo, ya que antes cada periodista tenía que elaborar una información diaria y ahora con cinco. El ratio de profesionales por página o pieza de telediario no para de menguar, igual que los salarios. Una profesión dónde después de ser becario con carrera, master e idiomas igual-solo igual- puedes aspirar a cobrar como un dependiente o cajero de supermercado. Y de los freelance ni hablamos.

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Aniversarios

Ayer celebraba que llevo seis años junto a una persona que me suma, que me soporta y que hace de soporte. Lo celebramos en un restaurante mexicano que celebró un día antes su primer año de vida. Y hoy, otro aniversario: hace cuatro años, el 9 de diciembre de 2008, salía a la calle el primer número de Xornal de Galicia.

Tarta del primer aniversario de Xornal de Galicia y décimo de Xornal.com
Tarta del primer aniversario de Xornal de Galicia y décimo de Xornal.com

Un trabajo que no fue el primero, pero fue muy especial. Un proyecto que sacamos adelante desde el principio, de la nada, un grupo de compañeros con más ganas que experiencia y que sin embargo, hicimos frente a todas embestidas que desde fuera o desde dentro del periódico intentaban impedírnoslo.

Más de un año después de que acabara, en octubre de 2011, un par de meses después de su último número en papel, sólo queda lo aprendido. Lo que volveríamos a hacer, los que nos apoyaron, lo que hubiéramos hecho de tener nosotros las riendas. De levantar la cabeza, ver lo conseguido y seguir adelante si esta maldita crisis que a acabado con más de 6.500 puestos de trabajo en los medios lo permite.

El falso sueño europeo

Caminando por la calle, a paso tranquilo, pensando sin prisa, una voz colombiana ha llamado mi atención. Un hombre trajeado gritaba al teléfono móvil con desprecio: “Diles que no pueden pensar así. Tienen que dejar esa mentalidad campesina de mediocres”. Durísimas palabras, que me dolieron como si me las estuviera escupiendo a mi.

Y me volví a sumergir en mis pensamientos, pero las palabras ‘campesino’ y ‘mediocre’ retumbando en mi interior. Especulando el pasado más bien reciente de ese hombre de negocios, imaginando a quién va dirigido tanto reproche, pensando que tal vez tanto desprecio va dirigido directamente contra su antiguo ‘yo’. Puede que se refieriera a que no hay ser pasivos, sumisos o conformistas, pero eso no es lo que pareció.

Más bien tuve la sensación de que hablaba de un pasado cercano, de una vida humilde que ha dejado atrás por los brillos de la vieja Europa. Una Europa más vieja y menos brillante que nunca, sobretodo en el sur. Puede que la suerte brillara para este hombre en este momento, ¿pero durante cuanto tiempo? Con millones de personas sin trabajo, que han tenido que tirar de ayuda familiar para sobrevivir, vuelta al campo por supervivencia ¿cómo estar tan seguro de que la suerte no te abandonará?

Sólo es una reflexión. En tiempos en que todo está a la deriva.

¿Quién es más vulnerable a la crisis?

La mayoría de nosotros seguiría esta serie de pasos en la situacion actual. Te quedas sin empleo y empiezas a cobrar el paro. Según pasan los meses, empiezas a buscar trabajo de lo que sea. Si se te acaba la prestación por desempleo, solicitas las ayudas que sean posibles para subsistir. Y si se te acaban las ayudas, antes de quedarte en la calle recurres a algún familiar. Ya ni hablamos de qué pasa cuando hay préstamos de por medio, hipotecas o cargas familiares. Una situación del nada deseable, por la que ya han pasado desgraciadamente miles de españoles.

Pero este post tiene el objetivo de visibilizar una población que lo está pasando todavía peor. Un inmigrante en España puede seguir estos pasos. Se queda sin trabajo y pide el paro. Si tiene la residencia en orden, lo cobra. En cuanto tenga que renovar los papeles, al no tener trabajo, pierde su condición de legal. Adiós a la prestación por desempleo, a la ayuda de los 400 euros, etc. Y lo de poder ir a casa de un familiar suele ser imposible, ya que o están a miles de kilómetros o contaban con las divisas que enviaba la persona emigrada para sobrevivir.

Esto deriva en pasar de una situación regular a ser un ‘sin papeles’. El depender de las ONG, que cada vez cuentan con menos aportaciones y presupuestos más recortados. Sobre todo esto y más, realicé un reportaje para Praza Pública que podeis consultar aquí, dónde senegaleses que viven en Galicia y asociaciones que les ayudan dan su punto de vista.