¿Qué nos dirían los animales si pudieran hablar? ¿Y tú a ellos?

Publicado en Público.es

El autor de Cálico Electrónico, Niko Gómez, da un paso más en su activismo por los derechos animales y publica el libro de la webserie ‘Pésame Street’. El objetivo es que los lectores se hagan preguntas y piensen qué les dirían ellos a los animales después de leerlo.

Ilustración del libro 'Pésame Street'

El activista inteligente

Publicado en El Caballo de Nietzsche, el blog animalista de ElDiario.es

“Un activista eficaz de verdad es, en el fondo, un psicólogo”. Con esta premisa arranca Cambio en el corazón, el libro que  Nick Cooney escribió para ayudar a otras personas que como él buscaban un cambio social. Llega a España publicado en la colección LiberÁnima, un trabajo conjunto entre  Plaza y Valdés Editores eIgualdad Animal, para quien van destinados los beneficios de su venta. Se trata de mejorar los recursos invertidos en sensibilización, impacto y el logro de metas concretas con ayuda de las técnicas de psicología que están al alcance de cualquier organización. “A veces es mejor invertir 3.000 euros en hacer un estudio que continuar con una campaña a ciegas”, explica Javier Moreno, cofundador de Igualdad Animal y autor del prólogo de la edición española de Cambio en el corazón.

igualdad animalHerramientas como la técnica ‘del pie en la puerta’ vale para cualquier organización, ya sea grande o pequeña, de ecologismo, derechos animales o laborales. Cooney explica con ejemplos reales cómo cuando se pide algo a una audiencia general es muy posible que rechace nuestra propuesta en un porcentaje muy alto. En cambio, al ir a pedirle algo un poco más asequible para ellos, acaban aceptándolo e incluso respondiendo de una manera gradual más positiva a la petición ambiciosa del principio si se la volvemos a hacer. Esto pasó cuando una ONG se seguridad vial pidió a un vecindario colocar carteles en sus puertas con el eslogan ‘Conduzca con cuidado’. Al ver las dimensiones del cartel muchos se negaron. Cuando les propusieron cambiar los carteles por unas pegatinas de 10 cm prácticamente todos aceptaron. Lo curioso es que cuando volvieron a pedirles situar los carteles en las puertas de sus casa el sí pasó de un 17% de la primera vez a un 76%. Las pegatinas fueron ‘su pie en la puerta’.

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