Ecoterrorismo: una nueva forma de criminalización social

Reportaje publicado en Revista Rambla, en Praza PúblicaAgareso (gallego)

Mientras en EEUU los activistas por los derechos de los animales están en el top ten de los criminales más buscados, en España la nueva mal llamada Ley de Seguridad Ciudadana busca amedrentar a los movimientos sociales de toda índole

Igualdad Animal¿Se imaginan que entre los criminales más perseguidos en España estuviera un sicario, un miembro de ETA y un activista por los derechos animales? Y si les digo que este último no se le acusa de ningún delito de sangre, ¿más raro aún verdad? Pues esto es lo que ocurrió en EEUU en 2011. Después de la muerte de Bin Laden, el FBI ascendió al tercer puesto a Daniel Andreas San Diego. Se le acusaba de dos atentados contra empresas de biotecnología, acusadas de crueldad animal en sus experimentos y pruebas. Las dos explosiones sólo generaron ‘daños menores’ y fueron reivindicadas por la Célula Revolucionaria de la agrupación Animal Liberation Brigade (Brigadas de Liberación Animal) a través de un mail. El propio FBI reconoce que la vinculación entre esos atentados y San Diego no está probada.

No sólo eso, San Diego fue considerado el primer ‘terrorista doméstico’ en ser incluido en la lista de los Diez más buscados. Muy por delante de otras personas acusadas de asesinato, violación, pedofilia, crímenes en serie, etc. Entonces, ¿a qué se debe esta decisión? Los activistas por los derechos animales y los ecologistas estadounidenses consideran que no se trata de nada más que de defender los pingües beneficios de las industrias que su activismo hace peligrar: peletera, cárnica, farmacéutica, cosmética, alimentación, etc.

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Presos de las petroleras: #FreeTheArctic30

Más de un mes después de un abordaje de película (de terror), empieza un juicio de locos. 30 activistas de Greenpeace, de 18 nacionalidades diferentes, se enfrentan en Rusia a acusaciones de piratería. El motivo, luchar por todas para que las petroleras no acaben con el Ártico. Un gran delito para uno de los países más poderosos y con más demandas por violaciones de los Derechos Humanos. Sobre todo de reunión y manifestación.

89107_143684Estados, once premios Nobel, ciudades, organizaciones. Todos han pedido la liberación de los activistas, entre los que se encuentran la tripulación del barco. Ellos escucharon por radio las barbaridades que las Autoridades rusas decían de ellos: terroristas, con bombas, explosivos, luego hablaron de drogas. Todo por justificar una detención violenta, desproporcionada y sin ningún rigor legal.

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