Galicia no es taurina

Publicado en El caballo de Nietzsche, de ElDiario.es

“¡Que lástima de bois!”. Más de 80 años han pasado de esta afirmación de  Castelaoen una estampa donde un hombre mostraba su incomprensión ante un cartel que anunciaba una corrida de toros. Una ‘fiesta’ que no llegó a calar en la cultura gallega, lo cual se demuestra ante la paupérrima afición taurina que existe en Galicia. De hecho, a fecha de hoy solo queda una feria taurina en toda la comunidad autónoma: la de Pontevedra. El pasado fin de semana se vivió en esta ciudad, un año más, la división en la sociedad sobre un tema como la tauromaquia. Mientras en la plaza se preparaban para celebrar la segunda tarde de toros -la primera fue el día 7 y la tercera el domingo 14-, decenas de personas se agolpaban en las calles de la capital pontevedresa para decir ‘no’ a las corridas.

Manifestación contra la tauromaquia celebrada en Pontevedra el pasado 13 de agosto. Foto: colectivobritches.com

Manifestación contra la tauromaquia celebrada en Pontevedra el pasado 13 de agosto. Foto: colectivobritches.com

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Un ‘quejío’ flamenco por los toros libres

Publicado en Dispara Mag

¿Cómo expresaría sus sentimientos un toro a través del flamenco? Esa parece ser la pregunta que se hizo El Niño de Elche cuando le propusieron hacer una pieza visual con un toro. Y no un toro cualquiera, un toro libre, salvado de la tortura. Uno sin atemorizar, sin ‘picar’, como cualquier toro debería ser. Ese es Fadjen, un toro de los mal llamados de lidia, que el francés Christophe Thomas compro un día a la ganadería Domecq. Cuando les preguntó a sus criadores si sería fácil convivir con él, le dijeron que si lo educaba sería “más fiel que un perro”.

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Hemos fracasado

Publicado en Publicoscopia

Es cierto que aún quedan unas horas para el fatal desenlace, pero hemos fracasado. Es cierto que el sábado se abarrotó Madrid para pedir el fin de una vergüenza nacional, pero hemos fracasado. Es cierto que cada día hay más personas que luchan por el fin de la violencia, pero YA hemos fracasado. No es que haya perdido un bando y ganado el otro, es que hemos fracasado todos y todas. Un país que necesita que cientos de miles de personas sigan movilizándose para impedir que un animal sea masacrado en el festejo llamado Toro de la Vega, es un fracaso como sociedad.

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¿Cómo es posible que una tradición propia del Medievo continúe? ¿Cómo es posible que convivan personajes siniestros como los lanceros de Tordesillas con valores recogidos en los Derechos Humanos o en la Constitución como la solidaridad, la paz y la empatía? El derecho a vivir sin violencia es uno de los pilares de los Derechos Humanos. Esto significa no solo que tenemos derecho a no ser agredidos, amenazados o insultados, si no que tenemos derecho a vivir en un entorno sin violencia. ¿Cómo le explicamos este derecho a los niños de Tordesillas cuando están expuestos año sí y año también a un espectáculo tan sangriento como este?

Y es más, ¿cómo se lo explicamos a los niños y niñas que son inscritos en cursos de tauromaquia, que son llevados por sus padres a las plazas de toros, a las becerradas, que presencian como a cientos de animales en los festejos son perseguidos, ahogados, desangrados, degollados o prendidos fuego durante el verano? ¡Santa fiesta!

Es incompatible la educación en valores de respeto y tolerancia de los niños y niñas con las escenas dantescas que en pleno siglo XXI estamos obligados a contemplar e incluso a subvencionar. ¿Cómo es posible que aún tengamos que estar reclamando que no se financie con nuestros impuestos la tortura de una animal indefenso?

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¿Cómo es posible que lo llamemos ‘polémica`? ‘Escándalo’ es la palabra. Un escándalo que traspasa fronteras y nos convierte en blanco de las críticas de miles de turistas que se marchan de España con una imagen nefasta. Escandalizados, una vez más, por comprobar que no hemos avanzado. Que, en muchas ocasiones, somos una sociedad que se niega a evolucionar. Estamos muy preocupados de los marcadores económicos y de la imagen que da la ‘Marca España’ pero nos negamos a dar un paso adelante en el bien común de toda la sociedad.

Parece que no queremos ver cómo junto a estas ‘tradiciones’ sangrientas donde se celebra el desprecio por la vida de otros se están arrastrando y cebando otras ‘tradiciones’ oscuras de las que queremos desprendernos. Como el machismo. No hace falta comentar que precisamente los insultos hacia las activistas antitaurinas que cada año acuden a Tordesillas para evitar la matanza del toro con una reivindicación de misoginia y apología de la violencia machista, pero sí que es necesario resaltar que la violencia genera más violencia. Que si no sientes empatía por un animal, es muy probable que acabes no teniéndola con un igual de tu misma especie. O que incluso, como ocurre con el machismo, ni siquiera veas a una persona de otro sexo, religión o etnia como un igual.

Por que avanzar es algo bueno para todos y todas. No solo para los animales, si no para la conviviencia pacífica y sostenible de las sociedades. Está en nuestra mano que la célebre frase del filósofo alemán Schopenhauer deje de tener sentido: ‘El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales’.

“La tauromaquia muere de sinceridad”

En el contexto de la visita de dos de los promotores de la ILP abolicionista catalana, la plataforma Galicia, Mellor sen Touradas organizó unas jornadas para valorar la primera iniciativa para pedir la prohibición de las corridas de toros en Galicia y las iniciativas ya en marcha para acabar con las subvenciones públicas. Anna Mulá y Leonardo Anselmi contaron a los asistentes la estrategia que en 2010 permitió liberar a Cataluña de estos espectáculos.

600794_560240720682475_609139274_nAnselmi respondió uno a uno a los argumentos empleados por los taurinos, como ‘el riesgo’ a que desaparezca el toro de lidia o el de no haber pedido la prohibición de los correbous. “El toro de lidia ni siquiera es una raza. No puede desaparecer algo que no existe. De todas formas, si tanto les importa este animal, ¿por qué no emplean todas las subvenciones que reciben para convertir las dehesas en santuarios?”. Respecto a otros espectáculos con animales, Anselmi se refirió a la gran diferencia entre las corridas de toros y estas tradiciones crueles. “La tauromaquia muere de sinceridad. Hay cosas, como la vivisección, que son aún más crueles, pero no se proyectan al exterior. Cuando conseguimos la ILP, casi nadie fuera de Cataluña conocía los correbous y después de eso conseguimos que al menos los regularan y limitaran”, responde.

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Abolición: la batalla desde Bruselas

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¿Cómo puede el Parlamento Europeo ayudar a acabar con las corridas de toros? Esa era la pregunta con la que la eurodiputada del BNG Ana Miranda empezaba una conferencia en Coruña promovida por la plataforma Galicia Mellor sen Touradas y la asociación animalista Libera. Al margen del debate de los derechos de los animales y otras razones por la que estar en contra de esta actividad, está el desconocimiento de los ciudadanos de por qué siguen existiendo las corridas. “Es impensable para un holandés o un belga que sus impuestos estén financiando la tortura de toros en España, Francia o Portugal pero eso está pasando”. Así se refería la nacionalista a los fondos Feder y otras partidas que se destinan a la agricultura en la eurozona y que acaban en manos de los ganaderos taurinos.

Ana Miranda, junto a otros políticos europeos, forma parte de la Alianza Libre Europea dónde, entre otros asuntos, quieren acabar con las subvenciones taurinas. “No son espectáculos rentables. Si les quitan el dinero público desaparecerán”, asegura Leonardo Anselmi, antiguo portavoz de la plataforma Prou! que logró la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. “Yo era el primero que les decía a los taurinos: si renuncias a las subvenciones, retiramos la ILP. No hacía falta más”, asegura Leo, actual director de la Fundación Franz Weber. Pero se llevó a delante, se votó y ganó la sensibilidad por los animales a argumentos tán débiles como la ‘libertad’ de los toreros, la supuesta falta de sufrimiento por parte del toro o la pérdida de puestos de empleo. “Sólo son 2.000 las personas relacionadas con esta actividad y tan sólo cuatro o cinco familias las que se lucran”, indica Ana Miranda, que explica que a veces un mismo propietario se embolsa millonarias subvenciones al cobrar por cada propiedad diferentes ayudas y al ser todas compatibles.

También presente en la conferencia está varios miembros de la plataforma portuguesa Basta de Touradas. Lo primero que hace Rui es explicar en qué consisten realmente las llamadas ‘corridas portuguesas’. Aunque a simple vista puedan parecer menos crueles que las españolas -dónde se da muerte al toro en la misma plaza y se pasea sus orejas amputadas o el rabo-, los espectadores portugueses no ven lo que pasa el toro cuando se van de la plaza. En Portugal también usan banderillas, por lo que después de la corrida se las sacan del lomo al animal cortando con un cuchillo toda la carne del animal, dejando heridas de 20 centímetros de diámetro que son cubiertas con sal, vinagre o cal viva. En esa situación tienen que esperar a ser sacrificados y como sólo hay un matadero autorizado a sacrificar a toros, pueden llegar a pasar tres días hasta que son llevados allí. Como dice Rui, la situación portuguesa solo protege de la tortura y el horror un actor sólo: al humano que no lo ve.

Por lo excepcional de la ILP catalana o la situación canaria -primera provincia libre de tauromaquia-, tanto la plataforma portuguesa, como la gallega como Miranda o Anselmi coinciden en que lo mejor es derrotar a los taurinos “por las orillas”. Además de lograr que se acaben con las subvenciones, se trata de romper con la insensibilización al que se enfrentan los niños en los círculos taurinos. “Hasta el PPdeG apoyó la idea de que los menores de 14 años no puedan acceder a las plazas de toros”, indica Rubén Pérez, portavoz de Galicia Mellor sen Touradas. “Y si los niños no pueden entrar, tampoco pueden verlo en la televisión, por lo que se censurarán las retrasmisiones en directo en horario infantil que ahora quieren volver a poner en las cadenas públicas” completa Rui.

Una estrategia que dejará sin nuevas generaciones a los taurinos, que agarran como un clavo ardiendo a la posibilidad de que el ministro de Cultura, Ignacio Wert, declare Bien de Interés Cultural estos ‘espectáculos’ para poder seguir recibiendo dinero público. “Pero en sitios como en Cataluña no se podría aplicar porque es ilegal”, resalta Leo. Así que solo les queda la UNESCO, pero por su propia historia -nunca protegió nada que implique maltrato animal- nadie espera que apoye una actividad tan polémica.