Hessel: ahora nos toca a nosotros

No quiero extenderme. Para eso hay un montón de diarios que han escrito el perfil, un homenaje y hasta necrológicas sobre Hessel. Me he quedado a 20 días de poder conocerle en persona. Sabía que estaba enfermo. Cuesta creer que Hessel tuviera 95 años escuchando sus palabras, despertando un discurso que siempre estuvo ahí, pero sólo él supo condensar en 36 páginas. Resumir un espíritu, una necesidad y toda una vida.

Stéphane HesselPocos meses después de publicar Indignaos (2011), decía esto a los medios: “Este libro ha transformado totalmente mi vida. Yo era un pequeño diplomático jubilado que llevaba una vida tranquila y ahora no puedo pasearme por París sin que alguien me pare en la calle para darme las gracias. Es maravilloso”. Ahora toca seguir adelante, aprovechar su lucidez y demostrar que podemos. Como dice Rosa María Artal: se va Hessel, es nuestro turno.
Descarga y lectura directa de ‘Indignaos’ en Trota-Mundos

Recargando con #eldíadelabestia

Ya lo dije en otro post, pero ir a las manifestaciones es la medicina perfecta a las horas de tortura que padecemos frente al televisión o el ordenador escuchando comunicados del Gobierno, declaraciones de los partidos o leyendo los nuevos recortes en derechos a los que nos someten. Frente a ese estado de depresión y desesperación, no hay nada como la energía de un cabreo masivo, el humor de los indignados y la sensación de que no estamos solos.

Ayer, una vez más, no me sentí decepcionada al ir a la manifestación contra el millonario rescate de la banca que se celebró en Madrid. No era una marcha más, ya que tenía un objetivo muy simbólico: asediar la sede de Bankia, las Torre Kío,en la Plaza  de Castilla de Madrid. En Barcelona ya lo hicieron con La Caixa y en otras luchas -como las de los saharauis en el Ministerio de Exteriores, por poner un ejemplo- también se acudió a la fuente del problema. Pero ayer, la cueva de Alí Baba y sus ladrones-consejeros, tenía un halo de maldad añadida.

Los convocantes quisieron hacer una metáfora entre un banco que deja a la gente en la calle cuando no pueden pagar su hipoteca y, por otro lado, nos pide ayuda a todos para salvar sus cuentas. Esa doble cara, esa falta de humanidad que también refleja la comedia satánica de Alex de la Iglesia en El Día de la Bestia. Para los despistados que no la hayan visto o que no identifiquen la geografía de Madrid añadiré que el objetivo del protagonista es dar con el lugar de nacimiento de Satán, que no es otro que las Kio en construcción.

A partir de aquí, el honor en la manifestación estaba servido. Un grupo de plañideras satánicas repetía consignas sobre Rato, mientras un falso sacerdote alentaba a los presentes a seguir “los designios del capital”, otros recordaban que la paz social se tambalea y otros gritaban convencidos que “esta crisis no la pagamos”. También hubo hueco para recordar a los mineros en lucha – “Madrid, obrero, apoya a los mineros”- y para impulsar una medida que pretende solidarizarse con su lucha paralizando el país mañana lunes.

Como madrileña, reconozco que me impresionó mucho ver Bravo Murillo cortado, Puerta Europa con miles de personas en lugar de coches y la rotonda de la Plaza Castilla invadida de gente, que se ayudaba ente si para subir. Más oxígeno llegaba a la hora de señalar con el dedo al pasar por un banco y gritar “culpables”, como así al enfrentarse a dos decenas de antidisturbios e invitarles a darse la vuelta y mirar hacia Bankia, porque allí es dónde están los ladrones y los delincuentes.

Noticia de la manifestación en Público: http://www.publico.es/espana/437228/los-indignados-continuan-su-asedio-a-bankia-la-cueva-de-ali-baba

Más movilizaciones en Portugal: http://www.publico.pt/Pol%C3%ADtica/cgtp-acusa-troika-de-agiotagem-durante-manifestacao-em-lisboa-1550671

Las calles son nuestras (diga lo que diga Interior)

No sé si es un cambio personal, una evolución de la edad o un nuevo paso social, pero mi valoración de las manifestación v cambiando. Antes, cuando estaba en el Consejo Escolar de mi instituto, formaba parte del Sindicato de Estudiantes o en los grupos de actuación ya en la facultad, el objetivo de las manifestaciones era convocar a muchas personas, que sean muy activas y reivindicativas y que esa convocatoria generara nuevas acciones. Ahora no es estos deseos hayan dejado de existir, sino que se han unido nuevos. Como que cada vez que vaya a una manifestación vea más caras nuevas.

Coruña no es la ciudad que más se lance a las calles a defender o exigir algo. Ni de lejos. Por eso, cada vez que había una concentración o una sentada, por ejemplo, eramos los mismos los que aparecíamos por la plaza. Era como estar en casa, pero la mayoría de las veces eran más los que miraban que los que protestábamos. Por eso, el día de la Huelga General marcó un hito para mi. Era jueves y no se veía el final de la manifestación. A mi lado había jubilados y al otro, familias con hijos. Personas con perfiles muy diferentes unidos por una situación: el desempleo, los recortes sociales y la crisis como excusa.

Las manifestaciones siguientes fueron de menor intesidad, pero valoro muy positivamente que esa variedad de perfiles se mantuvo. Incluso en la del pasado sábado, el 12M, en el que se celebraba el aniversario del 15M. La Marea Verde educativa, funcionarios, sanitarios, jóvenes parados, hipotecados, abucheando juntos a las entidades bancarias al grito de ‘No es una crisis, es una estafa”. Así, hasta llegar a María Pita. Allí ocurrió lo que más valoro de la manifestación. Dos mujeres de no menos de 70 años se acercaron a mi a preguntarme que era aquello. Les expliqué y me dijeron: “Ya era hora que los jóvenes peleéis y no dejéis que volvamos al pasado”. Con una sonrisa le indiqué que aquel movimiento era de todos y que ellas también podían participar. Se miraron la una a la otra y allí fueron, a la mesa del 15M a apoyar con su firma la iniciativa popular de la dación en pago.

Actualizo con la pequeña crónica que hice para Agareso y os invito a visitar el especial que hicieron el resto de voluntarios:

http://www.agareso.org/gl/reportaxes/item/927-especial-15m-o-movemento-recupera-o-alento-no-seu-aniversario

Gandhi sería detenido en España

Como dijo Puig, el objetivo de los Gobiernos actuales es que “la gente tenga más miedo al sistema“. La causa no es un aumento de crimenes ni de los conflictos entre ciudadanos. De hecho España tiene uno de los índice de presos más altos de Europa, pero una de las tasa de criminalidad más bajas. Amén de uno de los Códigos Penales más restrictivos. No lo suficiente, parece, a razón de lo anunciado esta misma mañana por el Ministro de Interior. No sólo no van a dejar de aplicar la ley antiterrorista a los que ejerzan violencia callejera en Euskadi, sino que la van a extender.

Yo no te confundas. Si vas a una manifestación y no rompes nada, no estás a salvo. El Gobierno de Rajoy te acusará de “atentado a la autoridad” si te resistes pasivamente o de forma activa en una protesta. Algo que está directamente ligado al movimiento 15M, a sus expresiones espontáneas y a cualquier forma de protesta que no tenga permiso explícito de las delegaciones de Gobierno. Una papelito cada vez más difícil de conseguir, sobre todo a medida que la política de recortes del PP se va cargando más piezas del sistema de bienestar.

Ah! Y para aquellos que pensaban que firmar una petición online o animar a las manifestaciones en las redes sociales no es suficiente, les diré que para el Gobierno lo será. Suficiente para cambiar el sistema no. Pero suficiente para acusarte de “integración en organización criminal”. Se supone que será para aquellos que animen por Internet protestas violentas, pero bastaría con que la manifestación acabe con disturbios para ir a por aquellos “agitadores”.  Y ya sabemos lo bien que se le da a algunos elementos más que sospechosos crear problemas.

El objetivo no es el que aseguró Puig, sino cubrirse las espaldas para el panorama que se avecina. ¿Reforma laboral? Huelga masiva ¿Recortes sociales? Protestas en todas las ciudades ¿Más precariedad y menos capacidad adquisitiva? Menos qué perder y mucha más gente desesperada. Rajoy no sólo mira a Alemania, también mira para Grecia.