Cerrado por huelga general

Por mi, por ti, por los que vendrán, por los que se fueron. Por mantener los derechos que nos quedan, por recuperar los que nos han quitado, por mantener la dignidad, por hermanamiento con otros trabajadores de Europa. Por la reforma laboral, por los recorte en Educación, en las prestaciones por desempleo, en Cooperación, en Sanidad, en Justicia, por rescatar bancos en lugar de personas, por los desahucios, por la amnistía fiscal, por el repago, por los derechos reproductivos de las mujeres, por la subida del IVA a la cultura, a los productos veterinarios, por los derechos de los inmigrantes, por el bloqueo a la reforma del sistema electoral…

Y así podría estar toda la noche, pero se acerca la hora y yo lo tengo claro:

Mapa de manifestaciones en Galicia: http://goo.gl/m5o4q

La herencia recibida

Estamos hartos de escuchar a los populares culpar a la herencia recibida del anterior Gobierno socialista como el único culpable de la situación actual, sin atender a que ya ha pasado casi un año de las elecciones y a que la burbuja inmobiliaria la comenzó Aznar. Pero no voy a hablar de quién tiene la culpa o quien gestionó peor la economía española o mundial, ya que acabaríamos mucho antes hablando de quién hizo algo bueno por ella. La lista se reduciría a cero.

Por primera vez una ministra de Defensa, y embarazada, pasó revista a las tropas
Por primera vez una ministra de Defensa, y embarazada, pasó revista a las tropas

Pero ahora quiero hablar de la herencia social recibida. La que dejaron Zapatero y compañía y que la prima de riesgo no podrá ser utilizada como excusa para recortar más derechos. Es cierto que crearon una ley de Dependencia o una de Memoria Histórica muy bonita sobre el papel, pero que carece de valor real al dejarla vacía de presupuesto en una y de autoridad municipal la otra. Es cierto que remataron la legislatura arremetiendo contra las pensiones y que ellos abrieron la caja de pandora en el que se ha convertido el infierno tildado de reforma laboral. Y otras tantas cosas que me dejo: como no solucionar en su día el tema de la dación en pago, los superpoderes de los bancos o que los ricos sigan estafando a Hacienda.

Pero dejaron algo inmaterial, pero mucho más importante que las cuentas: una ampliación de nuestros derechos sociales. Por un lado, la ley del aborto. Aunque no solucionaron el problema de tener que alegar asuntos absurdos como que nuestra salud mental está en juego para poder decidir sobre nuestro cuerpo, si que facilitaron en la práctica este derecho propio de las mujeres. También está el hecho de haber evitado que miles de adolescentes pasen por el terrible momento de tener que decidir sobre si sigue o no con un embarazo no deseado gracias al hacer facilitado el acceso a la píldora del día después.

El asunto de la paridad en las instituciones y en la sociedad real daría para una seria de post muy densos, pero el gesto también es digno de valorar, más cuando los que te sustituyen en el cargo no hacen más que hablar de que una mujer tiene que ser madre para desarrollarse por completo, que la violencia machista ahora se convierte en ‘domestica’ para volver a las tinieblas de los asuntos privados o cuando la nueva vicepresidenta da ‘ejemplo’ a las demás madres rechazando su baja por maternidad.

Dos valientes mujeres francesas se besan ante una protesta contra el matrimonio homosexual
Dos valientes mujeres francesas se besan ante una protesta contra el matrimonio homosexual

Y ahora vamos al asunto más comentado en los últimos tres días, antes y después de que el Tribunal Constitucional se pronunciara. El matrimonio homosexual. Un reclamo -no sólo exigido desde la comunidad LGTB, sino desde el resto del pueblo- escuchado en el poder que hizo estar a España a la vanguardia de las sociedades más igualitarias. Un derecho reforzado ante un recurso inmoral y vergonzoso que nunca debió existir. Que mantuvo a miles de familias con la incertidumbre de si seguirían siendo familia a los ojos de la ley y que ahora revienta en la cara de los más miserables del país. De aquellos que ya se manifestaron contra el divorcio en su día, pero que no han dudado en usarlo años después (y varias veces). Aquellos que no tienen memoria para sus ‘valores’ y que sólo defienden sociedades escalonadas y desiguales.

Por todo ellos, no voy a felicitar a los que han conseguido apuntar un derecho de sentido común, sino que voy a enviar un mensaje a aquellos que se esfuerzan en mantenernos en la Edad Media: Igual deberíais miraroslo, eso con psicoanálisis o medicinas sí que se cura.

Cacique malo, cacique ¿bueno?

Llevo cinco años viviendo en Galicia y me sigo sorprendiendo de ciertas cosas. Vengo de una comunidad que conoce y mucho la corrupción, el enchufismo y los favores de poder. Sólo hace falta seguir la lista de familiares de Esperanza Aguirre que se han aprovechado y se aprovechan de su cargo público. Pero lo de Galicia es increíble. Cuando ocurrió el desastre del Prestige, toda España daba por hecho que el reinado Fraga iba a llegar a su fin por la mala gestión del PP en la deriva del barco. Pero llegaron las elecciones y esto no ocurrió. No sólo hay un por qué de esta realidad, y no sólo hay un escenario que explique este resultado.

FOT: César GorrizFue pasando el tiempo, el bipartito, el resurgimiento de Feijóo, la inmunidad al movimiento 15M, las casi inexistentes elecciones europeas y, lo más interesante, las municipales. Ese es el verdadero termómetro del pueblo gallego. Pueblos en los que los alcaldes llevan más tiempo que la Democracia en sus cargos, que fueron puestos por un gobernador franquista, que retan al PP presentándose por su propio partido y sacan mayorías absolutas. Uno ejemplo y mil más que definen y dibujan el panorama del Caciquismo con mayúsculas en Galicia en el siglo XXI.

Mi reportaje para el diario Gara en este enlace. Las fotografías son del fotógrafo gallego afincado en Barcelona César Górriz. Más fotografías suyas sobre la Galicia rural en Groundpress

Ni portadas ni flashes

Susana Rodríguez, atleta galega, acaba de proclamarse hoy campeona mundial de triatlón en su categoría. Pero no será recibida entre multitudes a su vuelta de Nueva Zelanda, ni abrirá telediarios, ni tendrá un tour por la ciudad subida a uno de esos autobuses de dos plantas. Y no lo será por varias razones: por dedicarse a un deporte minoritario; por pertenecer al equipo femenino; y por ser paraolímpica.

Susana y Mayalen entrando primerasSí, Susana no ve. Es invidente. Compite en tres deportes en uno y lo hace con una guía, la también atleta Mayalen Noriega. Un esfuerzo que realiza en la competición (compatibilizando horarios, buscando entrenadores, clubs, financiación  y fuera de las pistas. Después de haberse licenciado en Fisioterapia, está en segundo curso de Medicina. Este sí que es un ejemplo y una buena candidata para el Premio Príncipe de Asturias.

Mi artículo sobre la gesta de Susana Rodríguez en Agareso.

Otras elecciones sin contar

Mañana son las elecciones al Parlamento gallego y al vasco. Las segundas elecciones que pasan sin que pueda contarlas desde un medio de comunicación, ejerciendo mi profesión, trabajando en lo que estoy formada. Justo el jueves, 18 de octubre, hizo un año de mi despido en Xornal de Galicia y aunque este blog no pretende ni un poco ser un diario, tenía que comentarlo. Un año de muchos proyectos, muchas colaboraciones, muchas pruebas y ampliación de horizontes. Pero después de la elecciones generales de noviembre de 2011, llega el 21-O y miro con envidia los pocos amigos que todavía conservan su trabajo  y tendrán que quedarse hasta tarde el domingo para contar los resultados.

Y después llegarán las elecciones catalanas, y más compañeros tendrán la misma sensación que yo. Añorarán quejarse de las largas horas de espera, de los cambios de gráficos de última hora, de que todos los candidatos celebren algo. Porque cada votación, hay menos periodistas en los medios. Y menos medios, y menos delegaciones, y menos pluralidad. Según el Servicio de Empleo Público, en agosto eramos más de 10.000 los periodistas en el paro. A los que hay que sumar los casi 200 que están siendo despedidos en Unidad Editorial, el tercio de la plantilla de El País -entre ellos Enric González con una despedida digna de aplauso- y todos los colaboradores que sin derechos se quedan sin sustento en la calle.

Un panorama que no mejora, ya que cada vez somos más los que buscamos medios en los que trabajar, cada vez hay menos medios en los que trabajar y cada vez quedan menos voces que digan cosas diferentes. Curioso que los cuadernillos autonómicos de El País desaparezcan justo antes de tres convocatorias a las urnas, ¿no?

Y cuando pienso en esta nueva etapa como parada de larga duración -aunque me siento igual de desanimada que hace meses-, veo que el 30% de esos periodistas en paro también lo son. Que muchos sólo tienen dos opciones:hacerse freelance -con las siguientes dificultades que tiene al haber medios medios y menos encargos- o emigrar, como otras tantas profesiones. Pero también hay otra realidad, la que no se cuenta, pero desgraciadamente está ahí. La de la gente desesperada, que no ve ni alternativa ni salida posible. Esa que cuenta Carme Chaparro en su blog y que desgraciadamente ni los medios ni nuestros compañeros se harán eco.

Futuro negro. Muy negro.