El Valedor do Pobo hace magia

¿Te imaginas pagar tus facturas con un 40% del presupuesto y que te sigan saliendo las cuentas? Imposible, ¿no? Eso es lo que me propone -a mí y a la Coordinadora Galega de ONGD– el Valedor do Pobo en respuesta a la denuncia que esta agrupación de asociaciones de cooperación y miles de personas hicimos cuando el Gobierno gallego decidió recortar en un 40% los fondos destinados a proyectos de desarrollo en el exterior. Como siempre, la respuesta llega tarde. Muy tarde.

Los presupuestos, que se anunciaron en julio, contradecían lo anunciado por el propio ejecutivo de Feijóo en el II Plan Director de Cooperación Gallega 2010-2013, cuyo objetivo era ir aumentando año tras años los fondos destinados a acabar con la pobreza y potenciar el desarrollo de los países más desfavorecidos. Más aún el Pacto Galego contra a Pobreza, que quería alcanzar el 0’7% en 2017. Buenas intenciones que no duraron ni un solo ejercicio, ya que el mismo año la Xunta no sólo no aumentó el importe sino que recortó un 18% el presupuesto. Esto, unido a la supresión de partidas, suma más de un 40% dinero menos para todos los proyectos a poner en marcha y los que ya lo estaban.

Es ahí cuando llega lo más sorprendente de la respuesta del Valedor do Pobo ante la denuncia de la Coordinadora. Esta institución -que en teoría defiende a ciudadanos de abusos gubernamentales- asegura que es “legítimo” y está “plenamente respaldado por la ley” que el Gobierno gallego incumpla su promesa y que esta decisión no afecta al “compromiso” del Ejecutivo autonómico del PP con la cooperación al desarrollo. Para justificar esta afirmación, el Valedor do Pobo despliega bolsas, convenios y subvenciones para demostrar que la reducción drástica de los fondos no perjudica a los proyectos a realizar.

No va a faltar dinero para los acuerdos alcanzado, pero hay un 40% menos del dinero acordado. Con un 60% del dinero, van a seguir financiando el 100% de los proyectos. Lo mires como se mire, solo se me ocurren dos opciones: O había más dinero del que se concedía o alguien miente y se verá afectado el compromiso para reducir la pobreza que todos los partidos políticos firmaron. Las ONGD nos lo contarán en su próximo resumen de cuentas, porque aquí sí encontrarás transparencia.

Las consecuencias de tu raya de fin de semana

Hablando de la prima de riesgo, de las recalificaciones y de la deuda externa de nuestro país, muchos son los medios que publican una y otra vez una retrospectiva de las crisis sufridas por el sistema capitalista desde su invención. El crack del 29, la recuperación de la II Guerra Mundial, los sucesivos desastres producidos por el petróleo, etc. Pero puestos a pensar en crisis y consecuencias me viene a la cabeza la gran depresión que sufrió España en los 80. Por un lado la crisis del fuel del 73 y las sucesivas, la reconversión industrial, la esperanzadora (y frustrada) nueva situación política, la desesperanza. Un desamparo que se encarnó, entre otras muchas maneras, en miles de jóvenes adictos a las drogas.

Una situación contra la que lucharon sus madres, sus hermanos, sus familias. Una situación que no solo afectó a los desheredados. Una situación que casi acaba con una generación entera. Ahora mismo, esa idea del yonqui demacrado y tambaleante ha desaparecido del ideario colectivo. Y eso es un gran peligro.

Por eso, hay iniciativas como la protagonista de este post que ayudan a que las personas que decidan libremente consumir cualquier tipo de droga que piensen en las consecuencias de su elección. No solo las consecuencias saludables o económicas, sino las sociales. Las drogas vienen de alguna parte, es distribuida, vendida y cortada por alguien que se lucra sin ningún miramiento. Es el caso de la droga en México. Allí los narcotraficantes asesinan, roban y violan solo por conseguir dinero. La aplicación 57balas demuestra cómo contribuyes con tu porro de marihuana, tu pastilla de MDMA o tu dosis de heroina a financiar esta guerra. Y no solo eso, te muestra como ese consumo habitual podría haber servido para comprar comida o financiar los estudios de tus hijos.

Cada vez que te metas una raya de cocaína, recuerda que estás regalando 57 balas a los narcos. Una dosis que nos sale muy cara a todos.

Otro 25 de noviembre de movilización

Hace un año asistía a la conferencia de Magalí María Chavez Vega en la Facultad de Magisterio de la UDC. Para los que no la conozcan, Magalí es una de esas personas que lucha en Sudamérica para que la igualdad sea, poco a poco, menos utópica. En concreto es abogada y una de las responsables del Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza de El Alto y vino a España para hacernos ver que en casos de violencia machista nuestras realidades no difieren tanto.

A través de recortes de prensa, Magalí hizo ver a los presentes -muchas mujeres, pero también hombre, pues la erradicación de esta lacra es cuestión de todos- que los titulares que se dan en México, Bolivia, Honduras o Guatemala coinciden con los que encontramos en España: “Muere adolescente a manos de su pareja”, “Mata a su esposa a golpes en presencia de sus hijos”, “Joven universitario se entrega a la policía tras matar a su novia”, etc. Ni la educación superior, ni las clases sociales altas, ni las nuevas generaciones. Nadie se libra de esta locura.

Los expertos aseguran que el repunte de los casos de maltrato se debe a la crisis económica, a la imposibilidad de divorciarse y los choques que provoca la convivencia forzada. Puede que sea así, pero no puedo hacer más que preguntarme cómo en 2011 tenemos que seguir celebrando el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. Este año estaré presente en el mural de protesta que se hará en la plaza de Ópera de Madrid, el próximo jueves, día 24. Esperemos que sea el último que tengamos que convocar.

Un voto, dos botes, mil abstenciones

Me planto en la mal llamada ‘jornada de reflexión’. Yo lo llamaría día del respiro porque, como si de los 70 se tratara, los partidos se han dedicado durante semanas a recorrer la ciudad en la que vivo con furgoneta-megáfono a grito pelao y alguna gaita. Después de eso, esperaba que mi vid digital también se tranquilizara, pero no. “Tienes que votar”, “No a la abstención”, “No votes nulo”, “El voto en blanco sólo beneficia al PPSOE”, “Vota alternativas al bipartidismo”, etc, etc, etc.

Pero sigo pensando que la única manera de deslegitimar este sistema desequiibrado, injusto, dónde los votos no valen lo mismo, dónde el sistema de reparto no es equitativo, dónde se ríen de nosotros cada vez que piden el voto…es no participando. Ya lo hice las las anteriores veces, e incluso, las dos veces que me tocó estar en la mesa electoral. Porque la abstención es una opción democrática, de las más democráticas, y no tiene nada que ver con no mover el culo hasta el colegio electoral.

¿Porqué la persona que decide votar no tiene que explicar su voto y los que nos abstenemos tenemos que enfrentarnos a críticas y juicios de valor preconcebidos? Si no participo en este circo mediático no solo no pierdo mi derecho a exigirle al sistema, si no que amplío ese derecho ya que no lo he legitimado con mi voto. Los que se quejan de la aritmética del voto y votan, ¿Qué mensaje envían? ¿Que siguen pasando por el aro?

Reconozco que hay propuestas con las que coincido y programas que espero que se cumplan, pero ¿realmente alguien piensa que Rajoy será quién gobierne? ¿Qué los votos frenarán la tecnocracia? Ojalá!

Porque al final de la campaña, los candidatos de uno y otro lado solo se esfuerzan en una cosa: en exigirnos votar. Entre otras muchas cosas porque el dinero que sus organizaciones dependerá de las personas que depositen su voto. No del que las apoye. ¿Qué clase de legitimidad tendría un sistema electoral en el que no participa ni un 25% de la población? Fácil: ninguna.

Marcados

¿Has observado detenidamente alguna vez tu tarjeta de embarque? Seguramente has visto el horario, los datos personales, el destino, el código del equipaje pero nunca te habrás encontrado siglas como DEAF o BLND. Se trata de las ‘etiquetas’ que las compañías aéreas -Iberia, en este caso- para identificar a personas con sordera y cegeuera que justifican por ‘seguridad’.

Este proceso además de ser discutible el tipo de seguiridad que proporciona a la tripulación, es claramente discriminatorio para los propios afectados. “Es posible que sea ara que no nos sentemos en las salidas de emergéncia, pero cuántas personas viajan en un avión que no son seguras para la tripulación y no son identificadas?”, se pregunta Iker Sertucha, secretario general de la FAXPG y dueño del billete de la imágen.

Es verdad que la sordera es una discapacidad que no se ve a simple vista, que cuesta indentificar al individuo que la posee, pero con ‘marcar’ a esas personas solo se crea discriminación. El objetivo de la sociedad debe ser la igualdad. Un igualdad que se crea con la accesibilidad. Así que si quieren seguridad, deberían empezar contratando intérpretes, dotándo a la tripulación de conocimientos sobre la Lengua de Signos, traduciendo los vídeos de seguridad a esta lengua, etc.

Y que casos como la discriminación a tres sordos en Air Nostrum -propiedad de la citada Iberia- no se vuelvan a repetir.