¡Liberad a Ursula!

Publicado en El Salto

Más de dos años después de la muerte de Ursula K. Le Guin es más que difícil encontrar sus obras en las librerías españolas. Pese al auge de la ciencia ficción feminista, solo pequeñas editoriales editan y traducen obras inéditas en castellano, mientras que el Grupo Planeta promete reediciones este año. Algo insuficiente para sus fans que piden que se ‘libere’ a la autora.

El auge del feminismo cultural (y su comercialización), ha dado pie a una explosión de títulos, reediciones, traducciones e incluso series y películas de clásicos de la literatura de fantasía y ciencia ficción. Pero, ‘misteriosamente’, la considerada como la dama de la scifi feminista sigue viendo cómo quien quiere leer sus libros en castellano debe hacerlo en ediciones de hace 30 años o en copias piratas digitales.

Si Margaret Atwood logró tener una segunda vida con el lanzamiento de El cuento de la criada gracias a una plataforma audiovisual, ¿qué necesitamos para que Ursula K. Le Guin vuelva a nuestras vidas y nos ofrezca un poco de esperanza entre tanta distopía tóxica? Incluso después de su muerte, no encontramos decenas de versiones de los cuentos, novelas y trilogías de la genial escritora fallecida justo hace dos años. Un secreto: puede que los derechos de autor estén detrás de esto. Entonces, ¿por qué no lo liberan? ¿por qué no hacen el ‘agosto’ con ello? ¿por qué no sacan una serie para popularizar sus mundo? ¿por qué Ursula no?

“Es algo inexplicable”, comenta Lola Robles, escritora y punta de lanza del movimiento de la ciencia ficción feminista en España al preguntarle por la dificultad de encontrar títulos de Le Guin, incluso los más aplaudidos como La mano izquierda de la oscuridad o Los desposeídos. “En cuanto al resto de sus obras, hay que ir a bibliotecas o buscarlas en librerías de viejo, si acaso… Solo algunas editoriales pequeñas e independientes se han animado a reeditar o publicar por primera vez textos suyos más breves. No sé si será un problema de derechos de autoría o qué”, comenta.

Desde las editoriales, es un secreto a voces que las dificultades a la hora de renovar o adquirir derechos, la desidia por parte de las agencias o editoriales a las que les tocaría hacerlo, los contratos blindados, los anticipos elevados que se piden o las políticas de descatalogación son parte de este resultado. Por eso, las lectoras y lectores de scifi feminista celebran cada vez que una editorial sea grande o pequeña —especialmente las dedicadas en exclusiva al género y a la perspectiva como Crononauta— lanza un nuevo volumen.

Precisamente, Virus Editorial acaba de publicar Las niñas salvajes, una novela corta de fantasía con un potente mensaje sobre la esclavitud, la sororidad y la lucha de clases que sale por primera vez en castellano. Se trata además de una edición potente, ya que la acompaña un prólogo de Arwen Curry —autora de un documental sobre la autora—, un epílogo sobre ciencia ficción y feminismo de Layla Martínez (Antipersona), está ilustrado por Adara Sánchez y traducido por Arrate Hidalgo, creadora del Ansible Fest.

¿Se trata de un rascar donde se puede? Como adelantaba Robles, los derechos de autor están detrás de todo este fenómeno llamado ‘liberad a Ursula’. Actualmente, las ediciones más recientes de las obras aclamadas de Le Guin las encontramos en Minotauro. La editorial del Grupo Planeta publicó en 2018 La mano izquierda de la oscuridad y Los desposeídos en dos ediciones de tapa dura que rápidamente se acabaron. Desde entonces, silencio. De hecho, son solo dos de las 20 publicaciones de la autora que la editorial tiene, aunque muchas de ellas agotadas también. Lo mismo en ciencia ficción que en fantasía. Aún se puede encontrar con relativa facilidad ediciones de Terramar (ya sea compilaciones o cuentos sueltos) o La rueda celeste (última obra de la autora editada por este grupo editorial, el pasado año), pero imposible Lavinia en cualquiera de sus ediciones o Cuatro caminos hacia el perdón, por añadir más ejemplos a los ya dados.

No hay que olvidar que el mundo de Terramar ha sido catalogado como uno de los mundos fantásticos más brillantes de todos los tiempos y acumula premios a sus diferentes piezas como los Locus, Endeavour o World Fantasy que se suman a los otorgados a la escritora en su carrera como los Hugo, Nebula o el Premio Nacional del Libro de Estados Unidos. Sí es cierto que editoriales pequeñas han publicado textos en catalán —como Els desposseïts y La mà esquerra de la foscor por Raig Verd—, ensayos de no ficción en Contar es Escuchar por Círculo de Tiza y toda la difusión por medio de revistas como Tercera Fundacion. Aun así, insuficiente a todas luces para la considerada como la gran autora de ciencia ficción.

“¿Sería deseable ver más obras de Le Guin publicadas en castellano? Por supuesto, pero un simple vistazo a lo que sucede en el panorama editorial español con otros grandes de la ciencia ficción como Isaac Asimov, J.G. Ballard o Frederik Pohl nos indica que, más allá de los grandes éxitos de cada cual —como las sagas Fundación y Robot— o fenómenos coyunturales ligados a la producción de una película o una serie basada en sus obras, también a fecha de hoy hay graves carencias”, explica Elisa McCausland, periodista e investigadora de la cultura popular y feminismo, que acaba de publicar Supernovas con Errata Naturae y que fue de las últimas en entrevistar a la autora estadounidense.

“Todo esto indica que el caso de Le Guin no es ni mucho menos aislado, y responde a que nuestro país nunca se ha caracterizado por tener un interés popular por la ciencia ficción literaria, sino, más bien, un nicho de lectores entregados a ella”. Ella añade que “nunca debemos olvidar que existen otras muchas escritoras importantes de ciencia ficción que no son consideradas por los medios de la misma manera y que, por cierto, en bastantes casos, como los de Angélica Gorodischer, Elia Barceló, C.J. Cherryh, Lois McMaster Bujold, Connie Willis, Anne McCaffrey o Marion Zimmer Bradley, han sido publicadas en nuestro país en su momento de mayor actividad con la atención casi exclusiva hacia ellas del fandom tradicional del género”.

2020, ¿EL AÑO DE LA LIBERACIÓN?

Afortunadamente, parece que toda la presión fandom puede que esté sirviendo para traer a Le Guin de nuevo a nuestros estantes. Mientras Minotauro anuncia a El Salto que este año se reeditan sus obras, las pequeñas editoriales hacen lo propio con pequeñas obras fuera del catálogo de Planeta. “Estamos trabajando en planificar sus reediciones en las nuevas colecciones Bibliotecas de Autor’ y Minotauro Esenciales. Esta última será donde primero se lance a Le Guin”, afirma confirma Nuria Martínez, responsable de Prensa de la editorial Minotauro. A lo comentado anteriormente se le suma la recuperación este año deConversaciones con la escritora, de Ursula K Le Guin con David Neimon en Alpha Decay y la revalorización de autoras con talento pero poca promoción como Octavia E. Butler —Conssoni acaba de editar Hija de sangre y otros relatos con tradución también de Arrate Hidalgo.

Aun así, muy lejos de lo que el poder del audiovisual puede lograr con sus obras como en el caso de Atwood. ¿Puede ser Le Guin un tirón para plataformas como Netflix o Amazon? “El poder del audiovisual es enorme hoy por hoy, hasta el punto de que la literatura ha pasado a ser casi un punto de apoyo, una excusa o publicidad añadida al estreno de una película o una serie basadas en lo escrito”, comenta McCausland, a la vez que considera que “no existe ninguna obra de Le Guin que tenga un discurso tan obvio, tan adaptable al momento que vivimos, como el de ‘El cuento de la criada’”.

Por su parte, Robles a la pregunta de que si tal vez una serie dispararía la popularidad del universo Le Guin, contesta con ironía que “pues lo mismo es la única posibilidad”. “Su difusión también ayudaría a que el público lector no asocie la ciencia ficción únicamente a las naves espaciales y batallas galácticas. Que conste que a mí la ciencia ficción de aventuras, de entretenimiento, de exploración espacial y de pura acción, me encanta, pero creo que la más social y especulativa es la que puede seducir mejor a un determinado tipo de público más exigente en lo literario”.

“Esa gentrificación de la cultura popular —comenta McCausland—, muy ligada por otra parte a intereses de mercado, amenaza con desactivar todo aquello que hizo de la cultura popular durante la mayor parte del siglo XX y los primeros compases del XXI uno de los territorios más fértiles para el análisis del inconsciente colectivo y sus tensas relaciones con los órdenes establecidos”.

Siguiendo este hilo sobre los peligros de basarse en modas como las series o el audiovisual de plataformas, la propia Le Guin ya decía de la batalla literatura versus vídeo que “leer es un acto muy distinto al de ver, nuestra mente se vuelve más proactiva frente a la página impresa y depende menos de los estímulos que nos rodean, se puede focalizar mejor y la imaginación y el intelecto establecen lazos más locos y de mayor alcance”.

Con editoriales cancelando firmas de libros y lanzamientos por el efecto del coronavirus y el propio San Jordi en un horizonte de incertidumbre, no podemos olvidar el poder de la lectura —también de ciencia ficción— en la vida real. Le Guin ya lo advertía: “La literatura no cambia ni tiene la obligación de cambiar la realidad, sino en todo caso la de dar a las lectora las herramientas para que sepan ver más allá de cuanto las rodea”.

Y tú, ¿qué obra de de Le Guin rescatarías?

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