Ander Gil: “La política exterior de la Unión Europea debe tener como objetivo primordial salvar vidas”

Publicado en El Socialista Digital

6e4e942c946bf82471c17251d9e335e8_XLEl senador socialista llegó a la política de la mano de la Cultura. Si pudo dinamizar un coro, podía dinamizar una concejalía. Y así fue. Ander Gil (1974, Valle del Mena, Burgos) es portavoz del PSOE de Asuntos Exteriores en el Senado y lo fue de Iberoamérica, por eso insiste en que estar presentes en la apertura cubana o estrechar lazos con Panamá. “Debemos colaborar y cruzar información de tipo fiscal, como hicimos en su día durante el Gobierno de Zapatero”, afirma en referencia al escándalo de las empresas ‘offshore’. Maestro, músico y aficionado a las redes sociales, se muestra “razonablemente positivo” con las conversaciones para formar un nuevo Gobierno, al ver que en el día a día los partidos del cambio coinciden en muchas cosas. Al haber participado en la Ruta Quetzal, le preguntamos si Miguel de la Quadra-Salcedo le preparó para la ‘selva política’.

Estamos acostumbrados a ver abogados, economistas e incluso periodistas metidos a políticos, pero pocos maestros de Primaria.

Pues sí, soy maestro de Primaria y además estoy especializado en educación artística, aunque a lo largo de mi carrera he ejercido más de educador no formal. Antes de dedicarme de lleno a la política, estuve tres años como educador en un centro de acogida de menores inmigrantes no acompañados. Son menores que llegan a nuestras fronteras desde el norte de África en una condiciones bastante malas, indocumentados, sin controles sanitarios. Y después me formé en Relaciones Internacionales y Políticas Públicas.

También se aprecia una inclinación por la música en su currículum.

Sí, es otra de mis pasiones. Estudié la carrera de música en el Conservatorio y también soy profesor titulado de clarinete. Instrumento con el que sigo practicando y disfrutando cuando tengo tiempo.

¿Cómo llegó a la política?

Llegué a través de la política municipal y del tejido asociativo de la cultura. En mi municipio natal y en el que sigo residiendo, Valle de Mena, al norte de la provincia de Burgos, dirigía el coro cuando tenía 19 años. Un coro que tuvo bastante repercusión y que aglutinaba a gente de todas las edades. Por aquel entonces, alguien del equipo del gobierno municipal pensó que si podía dinamizar un coro, podía dinamizar la acción cultural del municipio. Así ejercí como concejal en el Ayuntamiento en Juventud, Medio Ambiente, Desarrollo Turístico, Cultura y hasta llegué a ser teniente alcalde.

¿Y por qué del PSOE?

Siempre tuve una militancia activa en la izquierda. Vengo de una familia trabajadora, de la izquierda ‘de toda la vida’, como se suele decir. En ese momento, los que estaban en el ayuntamiento conocían mi trayectoria y mis planteamientos de izquierdas y encajaba totalmente.

Algunos de los cargos orgánicos que ha asumido en el partido han estado relacionados con la información. ¿Cuánta importancia le da a las nuevas forma de comunicarse en política?

Los nuevos canales de comunicación, las redes sociales e internet en general, son un espacio público más. Si los políticos deben estar donde está la gente -en la calle, en los centros de trabajo, en las asociaciones o en un parque infantil-, también debemos estar en ese nuevo espacio público más. Los políticos no debemos estar adosados a la realidad, si no en la realidad. Por eso me parece muy importante mantener presencia allí. Además, me he formado en ello, he tenido experiencias en campañas y siempre he mantenido una relación muy estrecha con las tecnologías de la información.

Además tiene un blog.

Sí. Lo mantengo desde hace años, con más o menos actividad, donde publico algún artículo de opinión. Aunque soy más activo en Twitter y en Facebook, sigo creyendo en los blogs.

Uno de los últimos temas de su blog ha sido sobre los refugiados. Además como portavoz en la Comisión de Asuntos Exteriores, ¿qué opinión le merece el acuerdo con Turquía?

Me merece mucha desconfianza. Primero porque con el preacuerdo nos la intentaron colar. Hicieron un texto que no respetaba la legalidad, ni los propios principios con los que se fundó la Unión Europea, ni el Tratado de Ginebra de 1951 en lo relativo a los Derechos Humanos. Fue la presión de la opinión pública la que logró cambiarlo. Y en concreto, destacaría la presión de los socialistas, que llevamos este asunto al Congreso para fijar una posición común y obligar al presidente del Gobierno en funciones a defenderla. Gracias a esto hizo que el acuerdo, al menos en la parte escrita, reflejara que no se puede pasar por encima de los derechos de las personas refugiadas. Ahora tiene muchas lagunas, es difícilmente ejecutable sin violar los DDHH. Creo que la política exterior de la UE hace aguas desde hace mucho tiempo. Fatan instrumentos de gobernanza y por eso recogemos el resultado de la falta de presencia en algunos lugares del planeta, como puede ser Siria. Por encima de cualquier política de fronteras, la política exterior de la UE debe tener como objetivo primordial salvar vidas.

¿Cree que la Unión Europea es un poco menos Unión Europea desde las expulsiones del pasado lunes?

Desde luego es otra cosa. Los principios que originaron esta unión eran precisamente la defensa de los Derechos Humanos, acabar con las guerras y el entendimiento entre culturas. Esta Unión Europea, gobernada mayoritariamente por formaciones de centro-derecha, lo que hace es alejarse de la UE. Lo han situado en un eje totalmente diferente de donde debería estar.

Desde el Senado, donde ocupa un escaño desde 2011, ¿qué se puede hacer a este respecto?

Creo que desde las instituciones debemos estar muy vigilantes de los Derechos Humanos para impedir cualquier desliz. Los socialistas ya hemos empezado a hacerlo, tanto en el Congreso y en el Senado. Hace poco yo fui portavoz del PSOE en un debate que tuvimos donde quise dejar claro que vamos a estar muy atentos a que la vida esté por encima de cualquier política de fronteras en la Unión Europea.

También desde su experiencia con Iberoamérica, ¿cree que hay cambio de ciclo?

En lo económico parece que sí, con un crecimiento más potente con el aprovechamiento de algunas materias primas, como el petróleo. La bajada de precios de este ha hecho que se vean desigualdades y se debiliten gobiernos. Podría ser el caso de Venezuela, donde parece que también hay un cambio en lo político.

¿Debe cambiar nuestra relación con esos países?

Desde luego no se entiende el papel de España en el mundo sin la presencia en Iberoamérica. Los cuatro últimos años hemos estado totalmente ausentes en este cambio de ciclo, que por otro lado era muy predecible. El caso de Cuba es especialmente sangrante. Es el mejor ejemplo de la errática política exterior que ha practicado el Gobierno de Mariano Rajoy. Es incomprensible que en el proyecto de nueva Cuba que se está gestando no esté presente España. Hay otros países de la Unión Europea que han estado muy activos en el proceso, como puede ser Francia o Italia, y España ha perdido toda posición en este momento de apertura. Hace poco me reunía en el Comité de América Latina y Caribe de la Internacional Socialista y sorprendía a propios y extraños que España estuviera totalmente ausente. Cuba debe ser uno de los puntos importantes de la Política Exterior del nuevo Gobierno, junto a otros puntos de Iberoamérica.

También otro proceso importante como la pacificación de Colombia.

Así es. España no debe estar a remolque de lo que hagan otros países europeos ni los propios Estados Unidos. Debemos estar ahí y no podemos ir un paso por detrás de nadie, que es lo que estamos haciendo ahora mismo.

Con el escándalo que ha surgido de evasión fiscal, ¿cree que se deben mejorar las relaciones con Panamá?

Hay que utilizar todos los instrumentos a nuestro alcance, tanto en el marco de la Unión Europea, como en las relaciones bilaterales, para afianzar las relaciones con otros países. Y más con aquellos que sabemos que tenemos algunos problemas, como los paraísos fiscales. Debemos colaborar y cruzar información de tipo fiscal, como hicimos en su día durante el Gobierno de Zapatero.

Como la mayoría de los senadores, tiene un pie en Madrid y otro en Burgos.

Soy de los parlamentarios que han decidido seguir viviendo en su pueblo, aunque esto sea un poco incómodo. No quiero perder el contacto con mi vida, con mi entorno y con la provincia a la que represento. Esto era muy importante para mí. Me permite conocer todos los problemas, ver la realidad cambiante y más al ser una provincia tan extensa.

Precisamente, como burgalés, se ha pronunciado pidiendo una alternativa a la central nuclear de Garoña.

En cuanto a Garoña, una central nuclear que ya ha vivido su ciclo vital, cuando hablamos de una alternativa al cierre hablamos de un plan de reindustrialización para las comarcas que se ven afectadas. Habrá que sustituir toda la actividad que ha ido formándose alrededor de la energía nuclear por un desarrollo sostenible del territorio, fundamentalmente para Miranda de Ebro y las Comarcas de Las Merindades y La Bureba. Sufren desde hace década la despoblación y tanto el Gobierno central como el autonómico tienen que poner sobre la mesa un plan para que no se sigan marchando cada día diez jóvenes en esta zona.

También en su zona se ha vivido una lucha contra el ‘fracking’. ¿El peligro ha desaparecido?

No, porque hasta ahora el paso atrás lo ha dado la industria. La bajada del precio del petróleo es lo que ha hecho que no sea rentable al ser una técnica costosa. Pero es una amenaza porque el día que suba el precio volverá a ser interesante. Ni la política energética ni la medioambiental de un país como España debería estar en manos de la industria. Debe estar en manos de los ciudadanos. Dejará de ser una amenaza el día que hagamos los cambios legislativos para impedirlo y vamos por ese camino. Hace poco votamos una iniciativa común varias formaciones para que un nuevo Gobierno impida que el ‘fracking’ sea una técnica de extracción de hidrocarburos en nuestro territorio.

Una de las muchas coincidencias que hay con formaciones como Podemos, Ciudadanos o Izquierda Unida. ¿Qué impresión tiene de las conversaciones para lograr ese Gobierno del cambio?

Soy razonablemente optimista. Hay mimbres para tejer ese Gobierno del cambio. Cada día, en el Congreso y en el Senado, se demuestra que cuando hablamos de medidas concretas, como esta, la Lomce o los aforamientos, las formaciones del cambio votamos en el mismo sentido. Cuando no hablamos de sillones, se ve que hay puntos suficientes para hacer ese cambio que quieren los ciudadanos.

Por último, usted fue monitor en la Ruta Quetzal. ¿Es usted un aventurero también en política?

El espíritu aventurero no lo he perdido nunca, Miguel de la Quadra-Salcedo nos lo inculcó. Tengo que reconocer que haber formado parte de ese proyecto es algo que te cambia la perspectiva del mundo y me ha influenciado en mi manera de ver la política. Aunque a veces la política es bastante selvática, la verdad.

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