Sobre los memoriales, un lugar de peregrinaje, turismo y (a veces) memoria

presentación libro borromeo
Presentación en San Carlos Borromeo

Ayer el trabajo y un poco las ganas, me llevaron a un sitio dónde normalmente me es difícil sentirme cómoda: una parroquia. El truco era que no era una iglesia como otras, era la parroquia San Carlos Borromeo. Se trata de un lugar con mucha memoria del movimiento social y obrero desde los años 80. Primero fue la droga, la persecución de la inmigración, la falta de futuro de los jóvenes. Ahora lo son los recortes, la falta de sanidad para muchas personas, el peligro de que acaben con la calidad de la enseñanza pública, sigue siendo la persecución de la inmigración, etc. Os invito a que veáis más de su historia en su web.

Recapitulo. Allí me llevó en esta ocasión la presentación de un libro escrito por la estadounidense Katherine Hite y publicado en la editorial chilena Mandrágora. Su título, muy descriptivo: ‘Política y Arte de la Conmemoración’. En él trata términos que ni los usamos ni nos suenan en España: Memorial. Se trata de un lugar dónde la memoria, la reflexión y los familiares de las víctimas se encuentran. Aquí tenemos monumentos, esculturas, rotondas, y hasta placas conmemorativas. pero, ¿tenemos memoriales?

memorial paine
Memorial de Paine (Chile)

La autora contrapone con cuatro ejemplos  claros de cómo hacer memoria: El Ojo que llora (Perú), el memorial de Paine (Chile), las bicicletas de Rosario (Argentina) y el Valle de los Caídos. Sobra decir que este es el ejemplo más opuesto a memorial que existe: no fue creado para honrar a nadie más que a los deseos de magnificar su persona de un dictador; cuando se decidió cambiar el mensaje por el de ‘A los caídos‘, nadie consultó a los familiares de las víctimas; no incluye a todas las víctimas, solo de un bando; y cuando finalmente se usó a los del bando opuesto como ‘relleno’, ni se informó ni de pidió permiso a sus familiares para enterrar sus restos allí.

'Antimonumento' en Rosario
‘Antimonumento’ en Rosario

Y la cosa sigue igual. El ejemplo del Valle de los Caídos sólo sirve para poder extrapolar la desfachatez de una inexistente política de la Memoria en nuestro país. Ni siquiera la anterior al fraquismo. Los lugares del recuerdo siempre fueron institucional, fríos, ajenos a la ciudadanía. Y más aún a los familiares de las víctimas con los que nunca se contó. Y aunque los participantes en el debate de la presentación (Marcelo Mendoza, editor; Javi Baeza, párroco; Paloma Aguilar, docente; Baltasar Garzón, jurista) lo explicaron muy bien, la eterna pregunta sigue en mi cabeza:  ¿Qué más podemos hacer?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s